El reparto del mundo entre las grandes agencias de noticias
Cuando, en 1939, EFE viene al mundo, tres grandes agencias de noticias nacidas un siglo antes ya lo dominaban. Se lo habían repartido en zonas de influencia comercial, política e informativa incluso con un pacto suscrito ocho décadas atrás. Pese a la guerra mundial y los muchos conflictos armados transcurridos desde entonces, la información internacional que circulaba por el globo seguía, muy avanzado ya el siglo XX, en manos de la agencia francesa, la británica y la alemana a las que pronto se uniría la de Estados Unidos por el naciente poderío económico y militar norteamericano.
Como sucede aún hoy en día, muchos de quienes leían entonces las noticias internacionales en algún periódico de su ciudad, tenían poca idea de lo que es una agencia de noticias y de cómo una información escrita en un lejano punto del globo había llegado hasta esas páginas impresas.
La agencia francesa Havas, antecesora de la actual Agence France-Presse (AFP), la británica Reuters y la alemana Wolff, que la Alemania nazi sustituyó por la Deutsches Nachrichtenbüro (DNB), eran las únicas dotadas del poder de las redes telegráficas, las corresponsalías y los recursos necesarios para suministrar noticias de todo el mundo a diarios, emisoras de radio y agencias nacionales de sus respectivos territorios de influencia.
Lo hacían gracias a unas habilidades empresariales y periodísticas bien reconocidas a lo largo de la historia pero también en interés de las potencias coloniales de las que procedían y con los apoyos políticos y financieros de sus respectivos gobiernos.
El llamado Acuerdo del Anillo de 1859 (The Ring Combination) entre las tres grandes agencias europeas consolidó a España como territorio de Havas. La agencia alemana y la británica no ofrecían sus servicios a los diarios españoles y la agencia francesa apadrinó, y sufragó, la creación de la agencia Fabra, para traducir y distribuir noticias en la península. Sus propietarios, de acuerdo con el Gobierno del general Francisco Franco, la transformaron, en plena Guerra Civil, en la Agencia EFE, que fue constituida, al igual que su directa antecesora, como una empresa de capital privado en la que los anteriores dueños se mantuvieron como accionistas y directivos.
EFE también heredó de Fabra la representación española en la organización (Central Bureau) de Agencias Interaliadas, que agrupaba a una treintena de ellas, facilitaba acuerdos e intercambios de noticias y sólo admitía una entidad por país. No estar en ese club significaba el aislamiento de la principal corriente informativa mundial.

Distribución de tabaco a los soldados de aviación italianos en una base aérea de Albania entre el 7 de abril de 1939 y septiembre de 1943. EFE
La sombra que proyectaba el poder de las grandes agencias europeas estuvo presente en la génesis de EFE desde antes de su nacimiento y seguiría marcando su evolución, desde agencia nacional del régimen de Franco a su irrupción en América Latina, casi tres décadas después, y a la posterior consolidación como primer proveedor de noticias internacionales del mundo hispano.
Con la II Guerra Mundial cambian los grandes actores. La agencia Havas, que durante la ocupación germana se había convertido en Office Français d’information, renace como Agence France-Presse. La agencia del régimen nazi que había sustituido a Wolff desaparece. Su sucesora, la Deutsche Presse-Agentur (DPA), creada en 1949 bajo el modelo de propiedad de medios de la norteamericana The Associated Press, apenas tiene relevancia internacional. Sube al podio, disputando la primera posición con Reuters, la agencia estadounidense, que se había sumado ya a los pactos territoriales de sus pares.
De las palomas mensajeras al cable submarino
Antes y después de aquella gran conflagración, la hegemonía de las grandes agencias se fundamentó no sólo en sus recursos y capacidades sino en la influencia y el apoyo de sus países de origen. Historiadores y expertos coinciden también en que los avances en las comunicaciones de las grandes potencias industriales, en forma de líneas de telégrafo, radiotransmisores, redes telefónicas, cables submarinos o sistemas de recepción, les dieron la ventaja tecnológica que las convirtió en fuentes inigualables de información global. Una ventaja en las comunicaciones que también las agencias mantendrían con la llegada de los satélites pero perderían, finalmente, con internet.
El progreso industrial alimentó las agencias desde que Charles-Louis Havas fundó la primera en 1835 en Francia y la bautizó con su nombre. Le copiaron la idea dos alemanes de origen judío que habían trabajado con él, Paul Julius Reuter, que se estableció en Londres y fundó su agencia en 1851, y Bernhard Wolff, que hizo lo propio dos años antes en Berlín.
Antes que ellos, pero alejados de la visibilidad y las pugnas del Viejo Continente, cinco diarios de Estados Unidos formaron, en 1846, la New York Associated Press para compartir corresponsales y gastos de coberturas. Fue la primera expresión de la agencia AP.
Tanto Reuter’s Telegram Company como Wolffs Telegraphisches Bureau, utilizaron palomas mensajeras, además de los correos a pie o a caballo de la época, para enviar noticias con rapidez de un sitio a otro. El mayor de los poderes de las agencias, la celeridad de la información, lo desarrollaron a la par de la expansión de los servicios de ferrocarriles, telégrafos y cables submarinos del Imperio Británico, o de las redes y avances en las comunicaciones que la empresa germana Siemens extendió desde la Europa Central y del Este hasta Persia. Los teletipos y equipos de esa firma seguirían siendo durante buena parte del siglo XX una pieza básica en el funcionamiento de muchas agencias.
Casi desde sus orígenes, Havas, Wolff y Reuter’s, que entonces se escribía con apóstrofo, mantuvieron intercambios y pactaron áreas de influencia pese a las rivalidades y conflictos entre sus países de origen. La guerra franco-prusiana de 1870 minó los entendimientos entre París y Berlín. Pero más que ese conflicto, la I Guerra Mundial, en la que los cortes de infraestructuras de comunicaciones se usaron ya como arma, puso en entredicho la orientación de sus despachos.
Sesgadas y sometidas a la censura y las consignas de los contendientes, sus noticias eran vistas con recelo en los medios y las agencias asociadas de otros países, entre ellos Fabra y los diarios latinoamericanos. Algunos exploraron el acceso a las noticias de AP, pero los pactos entre las agencias y las carencias en los sistemas de transmisiones lo impidieron.

Estas palomas fueron premiadas en 1967 al mérito de velocidad en la Delegación Nacional de Sindicatos de Madrid. EFE/Fiel
Reuters tampoco escapó a las críticas por beligerancia e interferencia gubernamental durante los grandes conflictos, aunque el haber cultivado desde sus orígenes la información financiera, menos expuesta al relato bélico, mantuvo a salvo y en auge una parte importante de su negocio.
En Latinoamérica, territorio de Havas al que EFE tardaría aún muchas décadas en llegar, el primer cable submarino para las transmisiones telegráficas con Europa empezó a dar servicio en 1874. La agencia francesa ya contaba en esos años con corresponsales en el Cono Sur americano.
United Press, la agencia estadounidense que competía con AP y no estaba sujeta a sus compromisos internacionales, empezó también a distribuir noticias en América del Sur durante la I Guerra Mundial (1914-1918) cuando las agencias europeas gozaban de menos credibilidad sobre el conflicto. Finalmente, AP abandonó el acuerdo de reparto de territorios con el fin de la conflagración.
En la década siguiente, Reuters y Havas, acordaron también abrirse mutuamente el mercado asiático y el suramericano, aunque les resultaba difícil competir con los costes de transmisión, entonces mucho más bajos, de las agencias norteamericanas.
Durante la II Guerra Mundial, la desaparición de Havas tras la ocupación de Francia y el interés británico en contrarrestar la propaganda alemana hizo que Reuters redoblara sus esfuerzos para penetrar en los medios latinoamericanos con el apoyo de una subvención de Londres. También EEUU contaba con sus agencias para hacer frente a la guerra informativa con Berlín.
Aquella pugna, paralela a la que se libraba en los campos de batalla, afectaría también a EFE, que los nazis quisieron utilizar como vehículo para difundir información no solo en España sino en los países hispanoamericanos. Ofrecieron recursos económicos y una estación intercontinental de transmisión por radio para que operara en Suramérica. Pero la dirección de la Agencia, que simpatizaba con los aliados, logró dilatar y sortear, a duras penas, la influencia del Eje sobre el régimen de Franco y la germanofilia de varios de sus ministros.
La primera agencia de noticias de España
La presión de los intereses de las grandes agencias sobre sus más pequeñas hermanas nacionales se había manifestado muchos años antes en Fabra, cuyo presidente fue también el primer presidente de EFE tras la refundación de la empresa. Havas, para hacer llegar más fácilmente sus noticias a los medios españoles, financió la agencia desde su fundación y la controló como principal accionista durante muchos años.
El periodista, escritor y político catalán Nilo María Fabra (1843-1903), fundó cuando tenía 22 años, la primera agencia de noticias de España, el Centro de Corresponsales que, a la moda de las grandes de Europa, adoptaría luego el nombre de su creador. Fabra, que escribió crónicas desde Francia para la prensa española, se relacionó con la familia Havas en París y obtuvo apoyo financiero para su agencia. Se convirtió en una sucursal de la compañía gala que, en 1870, la hizo de su propiedad.
Aunque más tarde la banca española, alentada por el Gobierno, compró la mayoría del capital, la dependencia de las noticias que suministraba Havas la mantuvo bajo su influencia. Fabra, que también recurrió a las palomas mensajeras para enviar noticias, desarrolló su red de corresponsales en España y montó una estación telegráfica en Madrid y un puesto de transmisión de señales en el Estrecho de Gibraltar para obtener información de los barcos en tránsito.
Con la Primera Guerra Mundial, los intereses franceses se hicieron aún más notorios en los servicios que suministraba a sus clientes españoles. Cuando concluye el conflicto, Havas opta por convertir Fabra en una sociedad hispana. Pero mantiene el control de la mayoría del capital y la medida contribuye poco a maquillar los intereses que dominan la agencia.
En los años veinte, a la dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930) no le gustaba ni la influencia de Francia en la prensa española ni la falta de peso de España en la prensa extranjera. El Gobierno logra que un grupo de bancos nacionales adquieran la mayoría de acciones de Fabra en 1927. Los franceses conservan solo una pequeña parte del capital. Sin embargo, el suministro de la información del exterior y el funcionamiento de la agencia les sigue permitiendo, de hecho, usarla como un activo más de la porción del mundo que se habían reservado 60 años antes.

Madrid,12/07/37.- Redacción de la agencia de noticias “Febus”, absorbida por EFE, que durante la guerra civil funcionó en el lado republicano. EFE/Vidal
Por los acuerdos europeos, Fabra gozaba del monopolio de la distribución de noticias de agencias internacionales hasta que entrados los años 30 aparecieron las agencias norteamericanas y la Deutsches Nachrichtenbüro (DNB) alemana, cuya antecesora Wolff había roto ya el pacto del Anillo.
A Fabra le costaba hacer frente al pago de los servicios de Havas y a los problemas económicos se sumaron las malas relaciones con la recién proclamada República española. En 1936, a punto de estallar la Guerra Civil, el director de la agencia era Luis Amato de Ibarrola, y el presidente, el general Celedonio de Noriega Ruiz, marqués de Torrehoyos, por quienes el Gobierno socialista no tenía ninguna simpatía.
Ambos se refugian en la zona sublevada mientras en Madrid su agencia era nacionalizada por las autoridades republicanas. Amato hace valer la relación con Havas y la pertenencia a la organización de Agencias Interaliadas para denunciar que ha sido confiscada y mantener el reconocimiento internacional de la empresa.
La que fue primera agencia española de noticias queda así dividida por la guerra como el resto del país. Sus oficinas en Madrid y Barcelona funcionan en el lado republicano. La matriz, en Burgos, capital de los militares sublevados con Franco, desde donde sigue enviando y recibiendo información de Havas.
La gestación de EFE
Como el general Primo de Rivera una década antes, el ministro de Gobernación (Interior) y cuñado de Franco, Ramón Serrano Suñer, estaba preocupado por la imagen en el exterior del bando nacional, que ya había formado un Gobierno y ganaba la guerra.
Quería contar con una agencia nacional de noticias fuerte y con proyección exterior, como tenían muchos países europeos. La República contaba además con servicios de prensa en Londres y París y el intento de contrarrestarlos con la agencia DUX, creada por la Falange, había fracasado en pocos meses. Entre otros reveses, no logró que Havas, fiel a Fabra, aceptará sus noticias.
José Antonio Giménez Arnau, director del Servicio Nacional de Prensa dependiente de Serrano Suñer y antes jefe de prensa de la Falange, habla con frecuencia con su ministro y con los periodistas de medios conservadores que habían huido a Burgos sobre la necesidad de contar con esa agencia.
Entre sus contertulios están Vicente Gállego, fundador del diario Ya de Madrid, que se convertirá en el primer director de EFE, y Pedro Gómez Aparicio, procedente también de los medios de la Editorial Católica, que le sucederá en el puesto.
A Gállego, que había dirigido la agencia Logos y colaborado con Associated Press, se le atribuye un informe sobre el funcionamiento de la futura agencia, fruto de sus conversaciones con el ministro, que llegó a manos del propio general Franco. Giménez Arnau fue quien redactó los primeros estatutos.
Con la voluntad del poderoso Serrano Suñer, que contaba con el respaldo de Franco al proyecto, coincidió el deseo de los dueños de Fabra de convertirla en agencia nacional del nuevo régimen. Aunque tuvieron que sacrificar la marca. Su empresa cambió de nombre y entraron nuevos accionistas pero mantuvo los activos y la exclusiva pertenencia al club de las Agencias Interaliadas que le permitía enviar y recibir información de su treintena de socios.

Toledo, 17/7/1939. El ministro de Gobernación, Prensa y Propaganda, Serrano Suñer (c), acompañado del presidente de la Agencia EFE, Vicente Gállego (2d) y el subdirector, Pedro Gómez Aparicio (d), entrega un álbum de fotografías regalado por la Agencia EFE al ministro de Exteriores italiano, conde Ciano, que se encuentra de visita oficial en España. EFE
En el proceso de alumbrar EFE, Gállego había propuesto que siguiera el modelo de las grandes agencias de Europa Occidental y EEUU, el de mayor éxito e independencia, y no los que habían instaurado Alemania con la DNB o Benito Mussolini al hacerse con Stefani. La agencia privada fundada por el veneciano Guglielmo Stefani en 1853, se disolvería tras la II Guerra Mundial pasando sus activos a la actual ANSA (Agenzia Nazionale Stampa Associata).
Pese a sus convicciones falangistas y sus activas simpatías por el Eje, Serrano Suñer hizo caso a Gállego y EFE, aunque debía servir a la propaganda gubernamental, nació como una empresa privada, sin vinculación oficial al Estado o al Gobierno. Su proyecto fundacional contemplaba también que recibiera del Estado el apoyo económico suficiente para desarrollar sus objetivos pero vinculado a contratos comerciales y no subvenciones.
Junto a esas características, que marcarían para siempre la Agencia, sus fundadores también la concibieron con la esperanza de que alcanzara, dentro de la deseada proyección internacional, un protagonismo especial en Hispanoamérica. Al igual que España, sus antiguas colonias eran receptoras, más que proveedores, de noticias.
La información que circulaba entre unos y otros países, como en los demás rincones del mundo, era poca y servida no según sus intereses sino los de las grandes potencias de la época. La vocación de cumplir una misión informativa en el mundo hispano, mucho más allá de la España ensangrentada por la Guerra Civil que le dio vida, formaría también parte del ADN de EFE y de los proyectos que marcarían su futuro.
De momento, la Agencia llega al mundo con la censura debajo del brazo y en uno de los momentos más difíciles vividos por la prensa española. Ya antes de la guerra se habían impuesto, además de las persecuciones a los periodistas y diarios no afectos a cada bando, una dura censura en ambos. En el Nacional se extendería por tres décadas tras la victoria de Franco.
Por inspiración también de Serrano Suñer, y de la mano de Giménez Arnau, se había decretado en 1938 una severa ley de prensa que estaría en vigor hasta la que promovió Manuel Fraga en 1966. Sus medidas, propias de un Estado en guerra, facilitaban el control de los periodistas y los medios, cuyos directores debían ser aprobados por el Gobierno.
Fabra se convierte en EFE
La agencia creada por Nilo María Fabra en 1865 se convierte en Agencia EFE S.A. ante un notario de Burgos el 3 de enero de 1939. En el acto están presentes su director, Luis Amato, y su presidente, Celedonio de Noriega. Él se mantiene al frente del Consejo de Administración de la nueva sociedad mercantil anónima, cuyo capital social es de diez millones de pesetas (60.000 euros hoy en día), y Amato se retira con una pensión de jubilación concedida por el Gobierno.
De las 10.000 acciones de 1.000 pesetas con las que se constituye, casi dos tercios son suscritas por empresas, diarios y dos centenares de particulares, varios con un solo título. Los accionistas de la empresa originaria conservan unos centenares y más de la mitad de las nuevas participaciones son adquiridas por los principales bancos nacionales. Los banqueros han sido convencidos de volver a apoyar el proyecto de agencia de noticias como en los tiempos de Primo de Rivera. El Estado no tiene ninguna participación y seguirá así hasta 1956, cuando la Dirección General de Prensa del Gobierno compra un 10 % de los títulos a varios accionistas.

Madrid, 15/9/1934.- Un fotógrafo saca cabeza y cámara por el agujero de una alcantarilla. EFE/Díaz Casariego
Los medios de comunicación que se convierten en copropietarios suman 16. Con el tercio de títulos que restan sin suscribir se pensaba incorporar a la sociedad otras publicaciones que habían sido incautadas o disueltas en el lado republicano. Pero esas acciones seguirían sin dueño hasta la década de los 50 y nunca saldrían adelante los intentos de varios directores y presidentes de EFE por reforzar la presencia de medios en el accionariado, a imagen de las principales agencias europeas.
La sede de la firma se establece en el número 9 de la calle Vitoria, en Burgos, y su Consejo de Administración se fija en seis miembros. Es el responsable de nombrar al presidente y director-gerente de la compañía aunque, por mandato de la Ley de Prensa, con autorización del Gobierno.
En la presidencia se mantiene quien ya la ejercía en Fabra, Noriega, y como director se incorpora el periodista que había pergeñado el proyecto con Serrano Súñer, Vicente Gállego. Luis Amato que había dirigido Fabra durante siete años, se marcha tras comunicar a la oficina de las Agencias Interaliadas que Fabra se ha convertido en EFE y conserva todos los activos y derechos de la anterior sociedad.
El misterio nunca resuelto
La agencia que Serrano Suñer y sus fundadores querían al servicio de la España de Franco pero también con la ambición de codearla con las principales agencias europeas, fue bautizada con el nombre de una letra sin que quedara constancia de discusión o debate alguno. Pero ese nombre se convertiría, con el devenir de los años, en fuente de misterio y polémica.
¿Era la letra F de Franco o de Falange? ¿Unas siglas humorísticas de Empresa Franquista Española ó Editorial Falangista Española? ¿Una derivación de la publicación FE, también de la Falange, que por sus connotaciones religiosas gustaba igualmente a los periodistas católicos que participaron en la fundación?
Esas y otras variadas explicaciones se han dado al bautismo de la Agencia basadas en declaraciones y escritos de quienes participaron en su creación o conocieron de cerca el proceso y sus protagonistas. En la constitución de la sociedad, su denominación no se identifica con ninguna sigla. Desde entonces la empresa lo ha escrito en diferentes épocas como EFE, Efe e incluso efe, cuando los teletipos de las noticias no diferenciaban entre mayúsculas y minúsculas.
Los dos biógrafos que ha tenido la Agencia, el profesor estadounidense de origen coreano Soon Jin Kim, en los años ochenta, y el periodista español Víctor Olmos, en los noventa, expresaron sus dudas sobre todas las teorías.
La más citada surge de una comunicación enviada en 1982 por Serrano Suñer a Antonio Herrero Losada, que había trabajado dos décadas en EFE y entonces era director de su principal competidora en España, Europa Press. El cuñado de Franco, que fue destacado líder falangista, afirma en ese escrito que el nombre de la Agencia se debe a la letra inicial de Falange Española y al nombre de su órgano oficial FE.

Madrid, 16/05/1978.- La Comisión Constitucional ha debatido hoy el artículo 7 del proyecto de la Constitución, referente a las asociaciones sindicales y empresariales. En la imagen, Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez Llorca, Gregorio Peces Barba, Miguel Herrero y Miquel Roca, discuten las posiciones, en presencia de Jordi Solé Tura y Manuel Fraga (sentados, de espaldas), antes de proceder a la votación. EFE
Esa nota se publicó en medio de una polémica en los periódicos de Madrid tras afirmar el presidente de EFE, Luis María Anson, que la denominación respondía a la repetida coincidencia de F como letra inicial o central en la marca Fabra y otros servicios de noticias que la Agencia incorporó o creó, como Febus, Faro, Cifra, Gráfica y, posteriormente, Alfil.
Tres periodistas veteranos vinculados a la Agencia desde sus primeros años, José Luis García Gallego, Francisco del Valle y Gonzalo Velasco Viejo, aseguraron en una nota publicada el 19 de diciembre de 1982 en el diario Ya de Madrid, donde se libraba la mayor polémica, que los testimonios de varios fundadores de EFE contradecían la afirmación de Serrano Suñer. A falta de antecedentes sobre el origen del nombre,“circularon por tradición oral diversas versiones” y una de ellas, decían, era la letra común en los nombres de las agencias originales. Pero ese asunto, subrayaban, siempre había sido irrelevante para quienes trabajaron en EFE.
A la rotundidad de la nota de Serrano Súñer, se ha contrapuesto también la ausencia en la polémica, por estar muertos o no intervenir, de otros de los fundadores. Entre ellos, Giménez Arnau.
En sus memorias publicadas en 1978, recordó que, efectivamente, el ministro creó EFE porque de él dependía toda la prensa entonces, pero con las propuestas, los estatutos y las gestiones que él hizo. Aseguraba en su libro que el nombre no surgió por la inicial de Falange, de Franco ni de FE, y que la verdad se encontraba escrita en una agenda personal que no iba a revelar en vida. Pero murió en 1985 y de la agenda no se supo nada.
Con “F” de Faustino
Uno de sus íntimos amigos, Rafael García Serrano, también periodista y falangista, arrojó nuevos datos años después en el diario derechista El Alcázar. En un artículo publicado el 18 de enero de 1986, revelaba el contenido de “unas líneas” escritas que recibió como recuerdo de Giménez Arnau: había propuesto el nombre de la Agencia en recuerdo de su querido hermano Faustino, muerto muy joven, en 1928.
Serrano Súñer en una entrevista que dio cuatro años después a la investigadora alemana Ana Maas, reconoció que conocía esa versión y que, si bien a unos les gustaba el nombre de EFE por Falange o por Franco, Giménez Arnau, entonces su subordinado, quizá lo había propuesto por su hermano.
Pese a que su nombre evocaba para muchos un pasado franquista, la Agencia nunca ha querido cambiarlo. Cuando en 1982, con la victoria electoral socialista, la izquierda española vuelve por primera vez al poder desde la Guerra Civil, hubo rumores de que se quería adoptar otra denominación. Europa Press los recogió en su “Resumen Económico” del 25 de noviembre de 1982. Pero el presidente de EFE que asumió entonces el cargo, Ricardo Utrilla, lo negó públicamente.

Madrid,16/03/1968.- Cartel publicitario del servicio comercial de fotografía de la Agencia EFE en la sede central de la calle Ayala en Madrid. EFE
Lo que sí desapareció en 1978, en la transición democrática española, fue la marca CIFRA con la que se había distribuido, desde la fundación de la Agencia y por decisión de su primer director, la información nacional y los comunicados y noticias gubernamentales.
La transición política y la Constitución de 1978 trajeron muchos cambios a España y con ella a EFE. Pero se mantuvieron sus nombres.
Por los testimonios sobre la fundación de la Agencia, puede concluirse que quienes propusieron o aceptaron esa F lo hicieron por diferentes razones particulares.
Ochenta y cinco años después, la EFE del siglo XXI también tiene las suyas para sentirse orgullosa del nombre, una letra común a sus servicios informativos originarios que se ha convertido en sinónimo de rigor, calidad y credibilidad.
Gállego salva a EFE de la Alemania nazi
El primer director-gerente de la refundada agencia, Vicente Gállego, había tenido ya una larga carrera profesional, como director y fundador de varios medios de la Editorial Católica, cuando Serrano Suñer le ofrece el puesto. Además, al contrario que el resto del grupo que organizó el alumbramiento de EFE, conocía bien cómo funcionaba una agencia de noticias por su experiencia en la española Logos y su colaboración con la norteamericana Associated Press.
Franquista y conservador, como todos los periodistas que habían llegado a Burgos huyendo de la República, era afín al sector católico del régimen y no al falangista. Tras esquivar muchas presiones a lo largo de sus cinco años de mandato, su conocida simpatía por los aliados y su resistencia a que la Alemania nazi se sirviera de EFE, le costaría el puesto.
En medio de las penurias de la posguerra en España y el conflicto mundial que se libraba en su misma frontera, Gállego pudo ampliar las agencias internacionales que recibía EFE pero no construir la red de corresponsalías que anhelaba. Contó primero con sólo dos corresponsalías en Europa, en las capitales del Eje, Berlín y Roma, a las que luego se sumaron las de Vichy (Francia), Portugal, Estados Unidos, Guatemala, Perú y Argentina. Pero se fueron cerrando y en los años cincuenta la Agencia carecía ya de periodistas en el extranjero.

Madrid, 21/10/1956.- Empleados de EFE en Madrid, en 1956, encargados de distribuir los teletipos a los medios y de hacer toda clase de repartos. EFE
Gállego inaugura también una etapa de EFE en la que son los directores-gerentes quienes gobiernan la empresa. En sus primeras cuatro décadas de vida, hasta la llegada de Luis María Anson en 1976, los presidentes, lo eran solo del Consejo de Administración y tenían poco peso en su actividad y sus relaciones.
Los presidentes de la gestión de Gállego fueron el marqués Celedonio de Noriega que, tras la conversión de Fabra en EFE, siguió al frente del Consejo durante dos años, y Jesús Pabón y Suárez de Urbina. Este escritor y catedrático de Historia permaneció 25 años en el puesto, hasta 1965, más del doble que cualquiera de sus sucesores. Tuvo otros tres directores-gerentes y asumió él mismo esa función de forma interina de 1960 a 1963. Previamente, en 1950, se había hecho cargo de la Gerencia a petición del entonces director, Pedro Gómez Aparicio, que quería centrarse exclusivamente en los temas de información.
Gállego reservó el nombre de EFE para la información internacional proyectada en su fundación, y creó las denominaciones CIFRA (Crónicas Informaciones Fotografías y Reportajes de Actualidad) y CIFRA Gráfica para distribuir las noticias y las fotografías nacionales. Afloraba ya la idea, que defenderían tanto él como sus sucesores y acabaría por aceptar el franquismo, de que la agencia internacional, para competir y tener éxito en el extranjero, no podía estar sometida al control que sufría en las noticias nacionales.

Madrid, 21/04/1977.- Trabajadores de la Agencia EFE trasladan los teletipos de la redacción durante la mudanza de la sede de la calle Ayala al nuevo edificio en Espronceda 32. EFE
La primera sede de la Agencia es un piso de la ciudad de Burgos en el que trabaja una veintena de personas. Cuando, pocos meses después, acaba la Guerra Civil y Franco traslada la capital a Madrid, EFE también se muda. Se instala primero en la vieja oficina de Fabra y en 1940 compra la que sería su sede durante cuatro décadas, en la calle de Ayala.
La Agencia producía en esos años una media de cuarenta noticias y fotos diarias. La plantilla, además de periodistas, fotógrafos y administrativos, estaba compuesta por auxiliares para las transmisiones de radioseñales, telegrafía o dictado al teléfono, y mensajeros que llevaban noticias y fotos a los clientes o al correo.
Gállego crea la primera delegación nacional en Barcelona tras la entrada de las tropas de Franco a finales de enero de 1939, hecho que se convierte en la primera cobertura de relieve en la Agencia. La siguiente fue la caída de Madrid, en marzo.

Madrid, 28/03/1939.- Grupo de jóvenes ondean la bandera bicolor de los nacionales a su paso por la iglesia de la Almudena, el mismo día de la entrada de las tropas del general Franco en la ciudad. EFE
En el plano internacional el primer reto llegaría un año después, con la entrevista entre Francisco Franco y Adolf Hitler en la localidad francesa de Hendaya. Gállego fue el único periodista español presente pero la Agencia sólo envió, además de las fotografías, una breve nota de carácter oficial y una crónica sobre el desarrollo del encuentro.
La delicada situación que atravesaba España, arrasada y empobrecida por los tres años de enfrentamiento civil no fue, sin embargo, la mayor fuente de problemas para Gállego. La agencia privada pero oficiosa que era EFE vivió las consecuencias de la cercanía de Franco a Alemania y las piruetas del régimen para no comprometerse demasiado con Berlín y, luego, acercarse a los aliados.
Con el fin de la Guerra Civil, en abril de 1939, y bajo la férrea censura que pervivía, EFE afianzó su papel de único proveedor de noticias oficiales a la prensa española y tenía, de facto, el monopolio de la distribución de noticias internacionales. Sus fuentes aliadas eran Reuters, con la que no había acuerdo por escrito, y Havas, que desapareció con la ocupación alemana. Por las potencias del Eje, recibía la italiana Stefani, y las alemanas DNB y Transocean.
Alemania quería contar también con EFE para distribuir noticias propagandísticas en Hispanoamérica y estaba dispuesta a financiar la operación y dotar a EFE de una potente antena transcontinental de transmisión por radio. Gállego dio varias veces largas a los representantes germanos que acabaron por convencer directamente al Gobierno. Aunque consiguió seguir dilatando la ejecución del plan, la irritación de los falangistas que mantenían el control de la prensa, no menguó. La firma, en 1944, del acuerdo de compra del servicio de la agencia británica Reuters, desencadenó finalmente su cese.
Gómez Aparicio, 14 años en la etapa más difícil del franquismo
A Gállego le sucede Pedro Gómez Aparicio, que había trabajado con él en la Editorial Católica y dirigido también varios periódicos. Actuaba como subdirector de la Agencia y es la solución interna por la que optan los responsables de prensa del régimen al no encontrar algún falangista con la trayectoria periodística adecuada.
Como su antecesor, tendrá que lidiar con las interferencias del ala más dura del régimen pero con la ventaja de que Franco se escora entonces hacia los aliados para intentar salir del aislamiento internacional al que le someten las potencias ganadoras de la guerra. En el Gobierno, la Falange va perdiendo peso y lo ganan los sectores católicos a los que estaba vinculado el segundo director de EFE. Sus 14 años de gestión son, con diferencia, el periodo más largo de ese puesto y, hasta entrados los años cincuenta, coinciden con la etapa mas difícil del franquismo y la dura posguerra española.
También admirador de las grandes agencias occidentales, Gómez Aparicio, defendió que la española debía tener, como imaginaron sus fundadores, un servicio exterior fuerte, con mayores capacidades y corresponsalías, y no estar, además, sometida a la censura para poder competir en el escenario internacional.
Aunque no logró ninguna de esas dos cosas, aumentó el personal, la difusión y los medios técnicos de la Agencia y en su etapa se incorporaron los servicios de la norteamericana UPI, cuyo contrato se convirtió en el principal de EFE.
Los derrotados alemanes salieron de escena, pero su mayor fuente de problemas siguió siendo los sectores falangistas. Impulsaron una poderosa competidora, la agencia PYRESA, abastecedora del entonces mayor grupo de prensa de España, los 40 periódicos del Movimiento Nacional, el partido único del franquismo.
Durante su gestión elaboró tres extensos informes, en 1944, 1948 y 1953, pidiendo respaldo del Gobierno para ampliar la cobertura y los recursos de la Agencia. No tuvieron respuesta, pero sí logró el suficiente apoyo financiero para seguir impulsándola.

Latour de Carol,14/02/1948.- Numeroso público espera en la estación de esta localidad francesa la llegada del primer tren español durante el acto de reapertura de la frontera franco-española, cerrada en 1946 por la participación de la División Azul española en la II Guerra Mundial. EFE/Pérez de Rozas
En 1952, a raíz de haber sido premiada con la distinción de Empresa de Interés Nacional y sus correspondientes ventajas económicas, EFE incorporó por primera vez a su Consejo de Administración un representante del Estado al que se le dio poder de veto. Cuatro años después, la Agencia deja de ser totalmente privada cuando la Dirección General de Prensa compra un diez por ciento del capital, un millón de pesetas (6.010 euros).
En su informe de 1948, el director propuso reforzar la cobertura internacional y elaborar un servicio de noticias para los países hispánicos. Planteó por primera vez que no estuviera sometido a la censura, con el interesante argumento de que ya no se aplicaba a los corresponsales extranjeros en España y EFE tenía que competir con ellos.
Sin respuestas a sus anteriores propuestas, en la de 1953 aboga por asociarse con otras agencias europeas y de países hispánicos para intercambiar sus respectivos servicios y hacerlos llegar a terceros. Y vuelve a insistir, con la misma suerte, en que se exima al servicio exterior de EFE de la censura.

Madrid, diciembre de 1959.- Amelia de Castro trabaja con un aparato receptor de telefotografía en el departamento de Gráfica de la Agencia EFE. EFE
En sus planes, Gómez Aparicio abogaba por que el Estado concentrara sus esfuerzos en una sola agencia. PYRESA (Periódicos y Revistas Españolas Servicio de Agencia), creada en 1945 al amparo de la Falange, se había convertido en un fuerte rival con una amplia red de corresponsales nacionales e incluso en el extranjero. La agencia favorita del Movimiento intentó romper el monopolio de la distribución de noticias internacionales que tenía EFE mediante un acuerdo con la agencia norteamericana del grupo Hearst, la International News Service (INS). Pero un cambio de carteras y competencias en 1951 dejó a EFE como única agencia dependiente del nuevo y poderoso Ministerio de Información y Turismo que la defendió como propia frente a PYRESA.
Las otras agencias estadounidenses intentaban entrar en el mercado español y UPI lo consigue tras hacer una entrevista a Franco en 1944, a la que seguiría otra un año después. El general aprovecha para renegar de los alemanes, que estaban perdiendo la guerra, y mostrar su lado más anticomunista y cristiano. EFE, que solo recibía Reuters, cuenta así con otra de las grandes agencias de los aliados para elaborar el servicio internacional que ofrecía a la prensa española.
La EFE de Gómez Aparicio pasó de 40 corresponsales en España a 600, además de un total de 200 fotógrafos en provincias y en la Central, cuya plantilla rondaba esa misma cifra. A principios de los años cincuenta la producción anual era ya de 38.000 fotografías y 50.000 noticias, más de una tercera parte de ellas del servicio internacional.
La larga permanencia de Gómez Aparicio al frente de EFE termina a raíz de cambios en la jerarquía que controla la prensa, pese a que los falangistas vuelven a ser desplazados. En 1956 le quieren poner un subdirector, Waldo de Mier, y él se opone. Aunque en un principio logra frenarlo, su situación irá empeorando y, dos años después, presenta la dimisión.
La breve dirección de Aznar, que volverá como presidente
Como nuevo director-gerente de EFE el Gobierno pone a un prestigioso periodista, antiguo corresponsal de guerra, director de periódicos de primera fila y diplomático cuya relevancia pública sobrepasaba a la de su antecesor. Manuel Aznar Zubigaray, que fue embajador o representante con plenos poderes ante la ONU, EEUU, y varios países más, asume un puesto en el que no durará mucho. Tras dos años, se marcha a dirigir el periódico catalán La Vanguardia donde era necesario apagar una grave crisis.
Esa no será su despedida final de la Agencia, a la que vuelve en 1968 como presidente del Consejo de Administración. Ocupará ya este cargo hasta su fallecimiento en 1975, unos días antes que Franco.
Su etapa de director tuvo pocos hechos de relieve, con una agencia ya bien profesionalizada que ejercía, sin rivales de peso, de fuente principal de las noticias nacionales e internacionales de la prensa española. Tampoco surgen nuevos proyectos ni se recuperan las propuestas de expansión de Gómez Aparicio. La Agencia parece sentirse cómoda, ayudada porque el momento de España, y el suyo, no es ya el de las penurias de la posguerra y el aislamiento internacional.

Torrejón de Ardoz (Madrid), 21/12/1959.- Un grupo de reporteros gráficos se dirigen a la base militar de Torrejón de Ardoz para cubrir la llegada del presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, que inicia su visita oficial a España. EFE
En ese decenio, la Agencia había informado con amplitud de la normalización de relaciones con Estados Unidos, el acuerdo para albergar cuatro de sus bases militares y la admisión en la ONU. Fueron los hitos de la aceptación del régimen de Franco en la escena internacional. En 1958, Aznar se estrena con la cobertura de otro, la visita a España de Dwight Eisenhower, el general presidente de los Estados Unidos, que un fotógrafo de EFE inmortaliza en un fraterno abrazo con Franco.
En el plano político, Aznar, muy respetado por el régimen, tampoco sufre los roces de sus antecesores. La Falange que, por afinidad con Alemania o por controlar las fuentes de información, tantos quebraderos de cabeza había causado en la Agencia, ha ido perdiendo visibilidad y poder en el franquismo. Sigue ganando espacios la influencia católica de prominentes figuras o de instituciones como el Opus Dei, al que estaban vinculados dos ministros del Gobierno nombrado en 1957.
La marcha de Aznar a La Vanguardia en 1960 dejará a EFE sin director-gerente durante tres años. Mientras el Gobierno no siente la necesidad de cubrir el puesto, se hace cargo de esas funciones el presidente Pabón, que había cumplido entonces 20 de sus 25 años al frente del Consejo de Administración.
Pabón anticipa el futuro de la agencia como director-presidente
El catedrático sevillano de Historia se convierte en una figura inédita hasta entonces en la Agencia, el director-presidente, más que lo contrario. El cargo anticipa el futuro de los presidentes ejecutivos de EFE que inaugurará Luis María Anson en 1976.
Diputado en la República, ex director de El Correo de Andalucía y monárquico, Pabón formó parte del Consejo Privado de don Juan de Borbón, exiliado en Portugal, y había sido sancionado en 1944 por firmar un manifiesto para la restauración de la monarquía.
En sus años de director se involucra con los jefes de las secciones en la gestión informativa de la Agencia, concentrada sobre todo en la información nacional. Con sólo un corresponsal en Lisboa, las noticias internacionales de EFE se basaban en lo que recibía de Reuters y UPI.
Las mejoras en la producción de la Agencia se orientan a CIFRA. En esos años un boletín interno da instrucciones a los corresponsales nacionales para mejorar la calidad de las noticias con los modelos de las agencias internacionales.

Pazo de Meirás (La Coruña), 10 de agosto de 1962.- Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo, llega a la residencia veraniega del Jefe del Estado, Francisco Franco, donde se va a celebrar el Consejo de Ministros.- EFE / Hermes Pato
Las expectativas de EFE cambian radicalmente con la llegada de Manuel Fraga Iribarne al Ministerio de Información y Turismo en 1962. Quiere que la Agencia tenga presencia internacional, sobre todo en los países hispanos, y aporte información con visión propia a la prensa española.
El escenario en el que se desenvuelven los medios españoles cambia también con la Ley de Prensa de 1966 impulsada por Fraga. Sustituye a la que estaba en vigor desde la Guerra Civil y suaviza el control gubernamental de la información. Es el fin de la censura previa a la prensa aunque otras medidas mantienen su tutela.
La visión de Fraga para EFE lleva a que el Estado amplíe la presencia en la empresa, en cuyo capital no había entrado hasta que compró el 10 % de acciones en 1956. Efe deja de ser una agencia privada por una ampliación de capital, de 10 millones a 20 millones de pesetas (12.020 euros). Un tercio queda en manos directas del Estado y otro de la compañía pública de comunicaciones ENTEL.
Cuando se lleva a cabo esa operación, en abril de 1963, ya se había recuperado la figura del director-gerente con el nombramiento de Carlos Sentís para que ejecutara el plan de internacionalizar la Agencia. Pabón vuelve a desempeñar solo la presidencia del Consejo de Administración hasta que el propio Sentís le sustituya en 1965.
Carlos Sentís inicia la internacionalización de EFE
El primer periodista en el que Fraga confía para convertir a EFE en una agencia internacional es el catalán Carlos Sentís que, en sus dos años y medio en el puesto, abre cinco corresponsalías en el extranjero, contrata los servicios de AP y AFP, para reforzar los de UPI y Reuters, y hace acuerdos de intercambio de servicios con 15 agencias de otros países.
Sentís, autor de más de una docena de libros, entre ellos una biografía de Fraga, tenía relación personal con el ministro desde que lo conoció en París, donde había sido corresponsal, al igual que en Nueva York, de los diarios ABC y La Vanguardia. Fue el director de EFE con mayor actividad política. Catalanista en su juventud y luego combatiente con las tropas de Franco, estuvo vinculado al movimiento monárquico, fue Director General de Prensa, diputado por la centrista UCD y asesor de la Generalitat.
En su primer año en la Agencia, abrió corresponsalías en París, Londres, Bonn, Roma y Manila, la primera de Asia, y duplicó las grandes agencias internacionales que recibía EFE. También incorporó el servicio de telefoto de UPI, Unifax. Con él se distribuían diariamente medio centenar de fotos de todo el mundo a los diarios españoles y se enviaban una media de 10 imágenes españolas para el circuito internacional de la agencia norteamericana.

Barcelona ,11/01/1964.- Los directores de varios medios de comunicación de Barcelona, acompañados del director de la Agencia EFE, Carlos Sentís (4º dcha.), del jefe de Cifra Gráfica, Amadeo Lladós (1º dcha.) y del jefe de Técnica de EFE, Alejandro Varona, (2º izda.), examinan la tira de fotografías del aparato de control UNIFAX, para la transmisión de telefotos, instalado en la delegación de la Agencia EFE de Barcelona. EFE/Carlos Pérez de Rozas
EFE no había gozado de un mínimo despliegue internacional desde los años cuarenta, cuando tuvo temporalmente cuatro corresponsales en América y otros cuatro en Europa que luego se redujeron a uno en Lisboa. Con Sentís son de producción propia de la Agencia más del 10 por ciento de las 200 noticias del servicio internacional.
Al exterior se envían diariamente 25 noticias escritas en español que reciben ocho agencias de Europa, África y Suramérica.
Con el refuerzo de fuentes informativas, la Agencia ofrece nuevos productos a los clientes y consolida su papel como referente de la información internacional en España. Era una época en la que esos temas dominaban las páginas de los periódicos por la poca actividad política y la censura de las noticias nacionales.
En esa parcela, se rechaza eliminar el nombre de CIFRA para usar solo el de EFE y se refuerza la cobertura española. En 1936 una nueva delegación en Bilbao se une a la hasta entonces única existente en Barcelona y el departamento nacional se divide por primera vez en dos áreas, una dedicada a Madrid y otra a provincias. A los corresponsales locales se les sigue instruyendo a través del boletín interno de CIFRA, que pasa de mensual a semanal en enero de 1965.
Sentís desempeña la dirección de la Agencia dos años y medio. En junio de 1965 sucede a Pabón en la presidencia del Consejo de Administración, donde seguirá dos años más.
Fraga encarga a otro periodista de su confianza y con amplia experiencia en UPI, Carlos Mendo, el siguiente paso para convertir a EFE en una agencia internacional.