Diez husos horarios de diferencia, miles de kilómetros y una región que ocupa casi un tercio de la Tierra. Es el escenario en el que trabaja cada día Edurne Morillo, corresponsal de la Agencia EFE en Australia y Oceanía. Desde Sídney, informa de algunas de las noticias más importantes del Indo-Pacífico cuando en España todavía no ha empezado la jornada informativa.
Morillo cuenta cómo es cubrir una de las regiones más extensas y variadas del planeta, donde la autonomía, el contexto y las historias humanas marcan su día a día.
Corresponsal en la zona desde agosto de 2025, trabaja cuando Madrid aún duerme, cubre una región que se extiende desde Australia y Nueva Zelanda hasta los países insulares del Pacífico y toma decisiones editoriales con un alto grado de autonomía.
Se enfrenta al reto de informar de una de las zonas más alejadas geográficamente de España, donde las distancias, la diversidad cultural y la diferencia horaria condicionan cada cobertura. “Suceden muchas noticias importantes cuando todavía no se ha incorporado el equipo central de redacción. En esos casos hay que tener criterio periodístico, capacidad de decisión y mucha rapidez, porque tú eres el que tienes que valorar qué está pasando y cómo contarlo”, explica.
Más allá de la pura actualidad
Su jornada empieza revisando la actualidad de toda la región para elegir aquellas historias que puedan interesar a los clientes de EFE en España, América Latina y el resto del mundo. Aparte de los últimos acontecimientos, pasa gran parte de su tiempo preparando reportajes, concertando entrevistas, localizando fuentes y desarrollando contenidos multimedia.
“Mi intención es que la corresponsalía no se ciña solo a la cobertura de la actualidad inmediata. También me interesa explicar tendencias sociales, científicas, económicas o medioambientales que ayuden a comprender mejor esta parte del mundo y que muchas veces son invisibles desde Europa”, señala.
Uno de los desafíos más importantes de informar desde Oceanía, destaca Morillo, es la enorme dimensión geográfica de la región. Un viaje puede requerir largas horas de vuelo, varias escalas y una compleja planificación logística. A esto se suma la diversidad de realidades políticas, sociales y culturales que conviven en territorios tales como Australia, Fiji, Papúa Nueva Guinea, Samoa y Vanuatu.
No es una realidad única. Cada país tiene su historia, sus prioridades políticas y su contexto cultural. “Haces de corresponsal y tienes que ser capaz de cambiar de registro constantemente y conocer bien cada escenario”, dice.
La importancia del contexto
Una de las principales responsabilidades de una agencia internacional, opina la periodista, consiste precisamente en dar contexto. “No solo se trata de contar lo que ha pasado, sino de contar por qué importa, de dónde viene y hacia dónde va para nuestros lectores”, resume.
Desde su llegada a Sídney ha cubierto acontecimientos muy diversos, como el Abierto de Australia, el atentado de Bondi, la regulación del acceso de los menores de 16 años a las redes sociales o fenómenos relacionados con el cambio climático y los incendios forestales.
Uno de los reportajes que recuerda con más intensidad es precisamente el que trataba de la limitación del uso de las redes sociales por parte de los menores. Ante el predominio de voces institucionales, decidió entrevistar a adolescentes afectados directamente por la medida para conocer cómo utilizaban esas plataformas en su vida cotidiana.
“Estas conversaciones me hicieron pensar en lo complejo que es el debate. Los peligros de las redes sociales son claros, pero para muchos jóvenes también pueden ser un instrumento de ayuda, de aprendizaje o de integración. Escucharles me permitió dar una visión mucho más completa de la historia”, explica.
Otra característica del trabajo en Australia es que necesitas tener una buena red de contactos. Instituciones, universidades, científicos, servicios de emergencia, organizaciones sociales y otros corresponsales conforman una agenda que sigue expandiendo desde su incorporación al país.
“No se construye una buena agenda de un día para otro. Necesita tiempo, estar ahí y confianza. Muchas veces una buena historia nace de una conversación que mantuviste meses atrás ” indica.
Una larga trayectoria internacional
Morillo, además de su trabajo habitual para EFE, es tesorera del Foreign Correspondents’ Club of Australia, una asociación de periodistas internacionales acreditados en Australia que facilita el intercambio de información y experiencias profesionales entre sus miembros.
Antes de asumir la corresponsalía de Sídney, Morillo trabajó en Europa Press y desarrolló buena parte de su carrera internacional en EFE, con destinos en Tokio y Nairobi. En Japón cubrió, entre otros eventos, el terremoto de la península de Noto, el accidente aéreo del aeropuerto de Haneda, la Expo de Osaka y el 80 aniversario del bombardeo de Hiroshima. En Kenia vivió la cobertura del atentado contra el complejo hotelero DusitD2, experiencia que fortaleció su capacidad para trabajar bajo presión y manejar situaciones de máxima tensión informativa.
Reconoce que, mirando atrás, cada destino le ha dado una forma distinta de entender el periodismo. “Cada corresponsalía obliga a comenzar casi de cero. Hay que aprender el contexto, generar fuentes nuevas y entender otra cultura. Es un gran reto, pero también una de las partes más gratificantes de este trabajo”, señala.
Después de este primer año como jefa de la corresponsalía de Australia y Oceanía, dice que la experiencia ha reforzado su confianza para trabajar de forma más autónoma y tomar decisiones editoriales con rapidez.
Considera que, de cara al futuro, el cambio climático, la creciente relevancia geopolítica del Indo-Pacífico, la transición energética, la inteligencia artificial, los minerales estratégicos y la competencia entre las grandes potencias convertirán a Oceanía en una región cada vez más relevante para la información internacional.
“Pienso que esta parte del mundo tendrá en los próximos años un peso creciente sobre la actualidad global. Se toman cada vez más decisiones aquí que terminan afectando a Europa, a América Latina o a Estados Unidos”, afirma.
A pesar del intenso trabajo diario, Morillo conserva intacta la motivación que le llevó a ser corresponsal.
“Lo que más me gusta es descubrir historias que, normalmente, no llegan al gran público, y explicarlas con rigor. Al final, las mejores historias no son siempre las más espectaculares, sino las que ayudan a entender mejor una realidad compleja, y acercan al lector a lugares y personas que, de otra manera, permanecerían muy lejos”, concluye.