Por Esther Aguirre

La periodista Almudena Domenech, responsable de la delegación de la Agencia EFE en el Reino Unido e Irlanda, sostiene que la unidad de la Unión Europea es el «antídoto» que puede evitar que el Brexit sea el comienzo del fin de Occidente y de sus valores.

Domenech lleva trabajando para la principal agencia de noticias española más de dos décadas, pero en los últimos cinco años, tan «exigentes» como «apasionantes», se ha dedicado en cuerpo y alma a una de las noticias más importantes de este siglo: la salida del Reino Unido del bloque comunitario.

Un hito que esta corresponsal, madrileña, de 47 años, ha afrontado con la «adrenalina a tope», en constante alerta por el devenir de un hecho sin precedentes en la historia de Europa.

Como experta en asuntos internacionales, se refiere a la situación política mundial para denunciar que principios europeos como la paz, la cooperación, la libertad de comercio y de movimiento de personas y el respeto por los derechos humanos se ven amenazados ahora por el populismo, la xenofobia y el nacionalismo que «irresponsablemente» utilizan algunos políticos.

Comenzó su carrera en EEUU colaborando con diversos medios mientras estudiaba inglés en The University of California (UCLA) en Los Ángeles. Posteriormente ingresó en la sección de Política en Madrid y desde allí se trasladó a Galicia, donde siguió al presidente del Gobierno gallego, Manuel Fraga, hasta su sucesión por Alberto Núñez Feijoó, y cubrió sucesos como la catástrofe del «Prestige».

Tras regresar a la central en Madrid, Domenech asumió el cargo de jefa de la sección de Sociedad, durante cuatro años, hasta ser nombrada delegada de Londres.

Almudena Domenech EFE

A continuación, la entrevista completa:

P: En breve cumplirás cinco años en la capital británica en uno de los momentos más convulsos del último siglo en el Reino Unido. ¿Cómo lleváis el hecho de estar siempre en el ojo del huracán?

R: Lo de esta ciudad es algo increíble. Vamos de un urgente a otro con la adrenalina a tope. Interesantísimo y apasionante por una parte, pero agotador por otra. No te puedes despegar del teléfono ni del ordenador portátil.

P: ¿Y cómo sobrevivís a eso?

R: El secreto, sin lugar a dudas, es el trabajo en equipo de unos excelentes profesionales, mis compañeros, que saben que el éxito de uno es el de todos. Lo básico tiene que estar muy bien organizado para poder afrontar esa actualidad rabiosa que nos lleva a bromear siempre: «Oh my God, ¿Por qué todo tiene que pasar aquí?».

P: ¿Cómo habéis vivido el proceso del «brexit»?

R: En general, con mucha tristeza. Ha sido y aún es extenuante, aunque la mayoría absoluta del primer ministro, el conservador Boris Johson, simplifica las cosas. Fue muy dura aquella larga noche del referéndum de 2016. No resulta fácil digerir que el país donde vives no quiere ser europeo en parte por el rechazo a la inmigración.

P: ¿Qué puede pasar ahora una vez consumado el divorcio?

R: Yo confío en que la UE siga fuertemente cohesionada como el único antídoto que puede evitar la proliferación del nacionalismo, el populismo y la xenofobia a los que irresponsablemente recurren últimamente los políticos en un afán de obtener el apoyo de una población desencantada de todo. Solo esto puede evitar que el Brexit suponga el principio del fin de Occidente y de sus valores.
Por otra parte, el Reino Unido podría de dejar de llamarse así, al reabrirse el conflicto entre las dos Irlandas y la demanda de independencia de Escocia, lo que alentaría otros movimientos independentistas en Europa.
No se puede obviar que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está interesado en debilitar al bloque comunitario aunque lo disfrace con un histórico afán de recuperar el vínculo anglosajón.

P: ¿Qué se puede hacer para evitar futuros conflictos?

R: Necesitamos alianzas en lo económico, en la defensa y en la seguridad -hemos vivido muchos atentados en el Reino Unido en el último quinquenio-, también en términos políticos, frente a la expansión de China o la intromisión de Rusia.
No podemos ir hacia atrás para defender solo lo nuestro cuando hay tantos problemas sociales que reclaman urgentemente una actuación política. La historia nos enseña que ese no es el camino para vivir en paz o prosperar.

P: ¿Y cuál es la ruta a tomar?

R: No entiendo el juego de la política actual envuelta en debates insustanciales, cuando hay tanta necesidad de mejorar lo que de verdad importa: el empleo, la educación, la infancia, la salud, la pobreza, combatir la violencia machista y la crisis climática.
Ojalá los periodistas y lo ciudadanos seamos capaces de exigir a los poderes públicos que se dejen de chorradas, si me permites la expresión.

P: ¿Cómo os organizáis?

R: Somos seis redactores y una administrativa que opera como asistente de producción. Abrimos de 7 de la mañana a 8 de la tarde, la guardia de la noche la cubro yo y los compañeros rotan los fines de semana. Contamos además con dos corresponsales en Irlanda y Escocia. Aprovecho la ocasión para dar gracias a todos por su apoyo y su excelente labor. Sin ellos, yo aquí no sobreviviría.

P: ¿Qué temas centran vuestra actividad informativa?

Almudena Domenech EFER: La delegación de Londres concita información que interesa a todo el mundo. No es raro ver el telediario en España y que haya en él hasta tres noticias elaboradas desde aquí diarias. Además del «brexit», más las crisis políticas asociadas, la actividad económica es vibrante. La monarquía, revistas científicas, exposiciones, películas, subastas, ferias mundiales que no tienen parangón o competiciones deportivas del más alto nivel.
Atentados terroristas, conflictos diplomáticos, historias de espías, juicios como los actuales de la exconsejera catalana Clara Ponsatí o del Fundador de Wikileaks, Julian Assange, o sucesos de envergadura como el incendio de la Torre Grenfell en el que murieron más de 70 personas…

P: ¿Qué tipo de cobertura dais a esa multitud de temas?

R: Con el avance de las nuevas tecnologías y las redes sociales, el texto tiene que salir volando con fotos, vídeos, declaraciones en inglés, audio, etc.. A esto se agregan las llamadas de clientes de otros medios, radios y televisiones latinoamericanas y estadounidenses, a las que no puedes dejar de atender. También hacemos documentales, en colaboración con otros departamentos de EFE, como el de las «Historias del Brexit».
Cuando llegas a casa y crees que has acabado tienes que entrar en directo en las tertulias. ¡La adrenalina realmente hace milagros!.

P: ¿El mundo español e hispano tiene peso en vuestra tarea informativa?

R: Absolutamente. Representantes de ambas zonas de todos los ámbitos visitan el país con asiduidad. Se pasan por nuestra oficina en Oxford Street ‘como Pedro por su casa’. Si no les atiende EFE aquí, ¿quién lo haría?. Tuvimos también la primera visita de Estado de los Reyes al Reino Unido en 30 años.
El Deporte es un mundo en sí mismo. Desde el fútbol a Wimbledon.. Un redactor se dedica a eso en la delegación: hay jugadores y entrenadores españoles y latinoamericanos a mantas por aquí.

P: ¿Y en el ámbito económico?

R: ¡Qué te voy a contar, teniendo la City de Londres, el centro financiero más importante del mundo!. Coberturas diarias de la bolsa y el petróleo, resultados de multitud de empresas y la actividad específica de las españolas (Santander, BBVA, Sabadell, Telefónica, Iberdrola, Ferrovial, Inditex, IAG…)

P: Tenéis también un histórica familia real..

R: La longeva monarquía británica es la que más pública del mundo. Solo nos falta la sucesión de Isabel II, espero que conserve su excelente salud. ¡God save the Queen!.

P: ¿Es fácil acceder a las fuentes?

R: Es dificilísimo. Date cuenta de que competimos con prestigiosos medios de comunicación, de los que también hay que recoger exclusivas mundiales. EFE es primera agencia en habla hispana y la cuarta del mundo, pero frente a medios como BBC o Reuters, es de entender que para los británicos no somos los primeros. Explicar qué es EFE es parte de nuestra tarea cotidiana. Para conseguir una entrevista o declaraciones te hacen una disección de laboratorio. Es peor que pedir una hipoteca.

Intentamos estar presentes en los actos en la medida de lo posible para tener mayor visibilidad. Como delegada de EFE, asumo una importante labor de representación. Esto siempre es más llevadero que la parte administrativa de la oficina, muy compleja aquí en cuestión de trámites, pero eso ya es otro cantar.

P: ¿Podéis compaginar vuestra vida personal con la laboral?

R: Lo intentamos. A veces es complicadísimo. El periodismo es una profesión muy exigente. Una de mis mayores preocupaciones aquí es el bienestar de la gente con la que trabajo.

P: Entrevistasteis al portavoz de la Cámara de los Comunes, John Bercow. ¿Cuál ha sido tu experiencia con los políticos británicos?

R: Bercow es un hombre encantador y muy pintoresco. Nos recibió en su casa dentro del Parlamento con su luminosa corbata. Si tengo ocasión me lo llevo a algún torneo de tenis en España, su pasión, como nos comentó en la entrevista, en la que desveló su admiración por Rafa Nadal.
De otros políticos qué contarte. Cuando escucho a Boris Johnson o a Donald Trump, a veces me parece que estoy oyendo a dos jovencitos tomando una pinta de cerveza en un pub aunque no dudo de su inteligencia.

El expresidente David Cameron parece de plástico si bien es muy cordial. Admiro a su sucesora, la robótica Theresa May. El saliente líder de la oposición, Jeremy Corbyn, es muy entrañable pero son malos tiempos para la lírica.
Aquí te codeas con puntales de todas las partes del mundo que te cuentan cosas, fuentes que no puedes revelar, pero que te adelantan informaciones de calado incluso para otras delegaciones de EFE.

P: ¿Cómo es el parlamento británico? ¿Muy diferente del español?

R: ¡Nada que ver! Su antigüedad, sus colores, es un lugar maravilloso e irreal. Los debates en los Comunes son acalorados y sinceros. En la Cámara de los Lores, hay curas y viejecitos adormilados.

P: ¿Qué personas te han llamado más la atención en tu dilatada trayectoria profesional?

R: Uff.. muchas! Pero el primero que se me ha venido a la cabeza es Manuel Fraga, el fundador del PP y al que conocí de cerca. Era una fuente de sabiduría inagotable aunque tuviera un carácter insufrible. Realmente los políticos de aquella época eran otra cosa, tenían carisma, había algo dentro que dejaba huella.

P: ¿Cuáles han sido los trabajos que más te han marcado?

R: Las coberturas en países pobres con graves problemas de salud que reflejé en noticias y vídeos para EFE cuando estaba en Sociedad. Conflictos que con algo de formación y solidaridad se solucionarían.
Pueblos de África donde casi toda la población tenía sida, localidades costeras donde los marineros llegan y prefieren gastarse el dinero en cervezas que en preservativos contagiando a todas las mujeres. Villas en las que no había madres, solo abuelas: el VIH había sesgado sus vidas.

Hospitales donde las madres lloran porque su bebé va a morir de malaria y descubrir entonces que con 60 euros -lo que te gastas en una camisa- puedes salvar una vida. Cosas así cambian tu manera de ver el mundo, te enseñan a valorar cada cosa pequeña.

En India comprendí aquello que decía la madre Teresa: «A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar». En nuestra profesión escribimos sobre cosas de cuya utilidad dudamos.
Sin embargo, hay momentos en que nuestro trabajo nos da la oportunidad de narrar historias humanas que mueven conciencias, una se siente plena entonces. ¡Es un gota de agua, pero algo es algo!.

P: ¿De qué te sientes más agradecida?

R: Viendo cómo está el patio por ahí fuera, tiendo a dar gracias a Dios por haber nacido en un país europeo. No solo por la calidad de vida que tenemos, sino también porque es durísimo ser mujer en la mayor parte del mundo: nos tratan como si fuéramos basura.
Estamos en un momento maravilloso en el que las mujeres nos hemos unido más que nunca y esta corriente no se puede detener. Siempre en sentido positivo, no de conflicto.

P: ¿Cómo fue tu experiencia como jefa de Sociedad?

R: Enriquecedora e interesantísima. Abarcamos entonces multitud de temas que ahora se reparten entre las webs y otros departamentos de la Casa. Medios de Comunicación, Ciencia, Salud, Asuntos Sociales, Educación, Religión, Violencia machista y todas las problemáticas asociadas. Desde el aborto, a los desahucios y la inmigración, por poner algún ejemplo. Tuve también la oportunidad de cubrir las cumbres internacionales de salud más importantes del mundo y de seguir la actividad política de numerosos ministros.

P: ¿Cuál ha sido la noticia que más te ha impresionado?

R: Fue muy impactante el naufragio del Prestige, una de las catástrofes ambientales más graves de nuestra historia. Lo que empezó con los «hilitos de plastilina» se convirtió en una marea negra que se extendía por todas partes junto con un movimiento voluntario espontáneo que hizo que miles de personas limpiaran la costa gallega. Ver cómo se recuperó la naturaleza fue una lección para mí. Todo lo podemos superar: la vida siempre vence.

P: ¿Cuáles son las cualidades que debe tener un buen periodista? ¿Qué te llevó a dedicarte a esta profesión?

R: Mi caso es claramente vocacional. Desde mi más tierna infancia, escribir y comunicar han sido mi pasión. Un buen periodista es alguien que necesita contar cosas, que tiene olfato para la noticia y que ve el titular. Algo tan simple como esto es fundamental y no todo el mundo tiene ese don.
Aunque la objetividad claramente no existe, un buen profesional de la comunicación confirma la noticia antes de lanzarla, huye de la mentira y la parcialidad. En EFE tenemos esa garantía de rigurosidad, de buscar las fuentes oficiales, algo que puede parecer limitante en ocasiones pero es nuestro ADN. Tenemos que liderar la guerra contra las «fake news».
La experiencia me ha confirmado asimismo lo que en la universidad te repetían tanto: «un periodista vale lo que vale su agenda».

P: Ha cambiado mucho la forma de hacer periodismo. ¿Cómo te lo imaginas dentro de unos años?

R: La realidad es que contamos ahora con más y mejores instrumentos para relatar las cosas. Eso es maravilloso y muy prometedor, siempre que no caigamos en la superficialidad.
¿Que problema veo? Que trabajar así exige mucho más tiempo: acude a la rueda de prensa o entrevista en ciudades de la magnitud de Londres. Vídeo, audio, foto, texto, editar todo y enviarlo España, y pasar las declaraciones al servicio en inglés.

Esto sin dejar de hacer lo otro. La información pura y dura que todos los abonados esperan de EFE como agencia que es y sin la que nuestra existencia perdería su sentido, a lo que se suma su carácter de servicio público y los múltiples convenios y peticiones bajo demanda a los que hay que responder. Milagros no hacemos de momento.

P: ¿Qué te ha parecido el documental «La Agencia» para el aniversario de los 80 años de EFE?

R: Me encanta todo lo que sea saber del trabajo de mis colegas. Me chifla el lema de «EFE siempre está» porque es verdad. A veces se nos olvida y somos un poco cenizos. Hemos sido, somos y seremos muy útiles para el mundo.

P: ¿Qué crees que se debe mejorar en EFE?

R: Creo que deberíamos coordinarnos mejor y trabajar en equipo. Vuelvo a lo que decía de mis compañeros de Londres que son un ejemplo en eso y en otras muchas cosas. Entender que el éxito de uno es el éxito de todos, que si el otro fracasa también fracaso yo.
A EFE le hace falta más presupuesto para hacer nuevos contratos, valorar la veteranía de los profesionales «puretas» y al mismo tiempo rejuvenecer a la plantilla. Me cuesta sudor y lágrimas decir adiós a los becarios, es como arrojar al mar una valiosa joya que has esculpido con tus propias manos.
Estamos empezando una nueva etapa en la que espero que logremos muchos éxitos. Todo lo nuevo da miedo pero si queremos mejorar nuestros resultados no queda otra más que arriesgar.