Desde hace semanas, la subida de los ríos mantiene en vilo el Amazonas, en el norte de Brasil. Muchos municipios se han visto afectados por el aumento del nivel del agua, principalmente Anamã, en el corazón del estado de Amazonas.


Hasta allí se desplazó desde Manaos el colaborador de la Agencia EFE Raphael Alves, quien en el último año ha narrado a través de sus fotografías el drama de la pandemia en el estado de Amazonas, que sufrió con falta de oxígeno debido al fuerte aumento de ingresos por la covid-19.


Para llegar a Anamã son necesarias cinco horas en lancha rápida desde el puerto de Manaos. En esta ciudad de cerca de 14.000 habitante, conocida como la «Venecia del Amazonas», la subida de los ríos ha inundado por completo sus calles: las canoas han substituido a los coches y las serpientes y yacarés merodean por los palafitos.


Alves recorrió en una embarcación a motor durante tres días los canales de este municipio situado a 160 kilómetros en línea recta de Manaos para retratar los estragos y dificultades enfrentadas por los vecinos durante la época de lluvias.


El agua turbia y maloliente ha invadido todas las viviendas y por eso, como narran sus fotografías, la mayoría de los habitantes prefieren bañarse en el agua de los ríos, pese a la proliferación de serpientes, yacarés y escorpiones.


El fotógrafo también registró esta semana la situación en Manaos, donde el río Negro, uno de los principales afluentes del Amazonas, alcanzó el mayor nivel de su historia, afectando al menos 15 barrios de la ciudad.