Informar desde Ceuta y Melilla: periodismo en la frontera sur de Europa

Hacer periodismo desde Ceuta y Melilla es informar desde dos territorios pequeños en extensión pero situados en el centro de cuestiones de enorme trascendencia a nivel nacional e internacional.

 

Rafael Peña y Paqui Sánchez, responsables de EFE en ambas ciudades autónomas, conocen bien una realidad marcada por la frontera, la inmigración y las relaciones con Marruecos, pero también por una riqueza social, cultural e histórica que reivindican en su trabajo cotidiano.

 

A los 15 años Peña empezó como colaborador de El Faro de Ceuta, donde más tarde sería redactor de Deportes y Local, compaginándolo con COPE-Ceuta y colaboraciones en El Pueblo de Ceuta y Canal Sur.

 

“Desde 1992 colaboraba con EFE desde Ceuta y en febrero de 2000 se convirtió en delegado de la oficina la ciudad, inaugurada con él y con la que la Agencia completó su mapa autonómico”.

 

Para Peña trabajar en EFE es formar parte de una agencia “con un escrupuloso rigor informativo, con la neutralidad por bandera” y asumir con orgullo la representación de la Agencia en la ciudad donde nació.

 

Sánchez hizo sus primeros “pinitos” en el Ideal de Granada cuando estudiaba en Málaga. A los 23 años llegó a Melilla, donde ha pasado otros 23 de trabajo ininterrumpido en los cuatro periódicos que llegó a tener la ciudad y en la COPE. Su trayectoria profesional se desarrolló fundamentalmente en Melilla Hoy, periódico en el que trabajó de 2005 a 2024 y del que llegó a ser coordinadora. También fue corresponsal de El Mundo. En octubre de 2007 empezó a colaborar con EFE y en 2024 entró en plantilla tras superar el proceso selectivo.

 

“Un premio a la constancia que sigo disfrutando con ilusión”, asegura.

 

Un trabajo determinado por la geografía

 

Las dos delegaciones son pequeñas, por lo que prácticamente sus responsables tienen que hacer de todo.

 

Peña tiene un colaborador literario y otro gráfico y compone su agenda mezclando actualidad, reportajes y entrevistas, de acuerdo con la redacción central.

 

Sánchez se apoya en tres colaboradores – Miguel en Local, Antonio en Deportes y Giner en Gráfico – y subraya el apoyo de Madrid y Andalucía: «Estamos solos en la España africana, pero no tanto con este equipazo que formamos todos juntos».

 

Buena parte del trabajo en esas ciudades está determinado por la geografía. Peña señala que “los temas de Marruecos suelen ser una cuestión de Estado” y pone especial cuidado para que nada quede “a la interpretación sino a la realidad de lo que sucede”.

 

Para Sánchez, “la frontera mide la pulsación de la ciudad” en lo político, lo social, lo económico, lo de la seguridad y cree que es necesaria “información rigurosa de los dos países”.

 

La inmigración también requiere una sensibilidad especial. Peña busca alejarse de las cifras “para contar las realidades migratorias” y las historias de cada quien. Sánchez está de acuerdo y añade que sobre el terreno se respira el drama de los migrantes y la obligación de los agentes de proteger las fronteras.

 

La diversidad cultural necesita igualmente “tiento y conocimiento”. Peña resalta la importancia de conocer las comunidades cristiana, musulmana, hebrea e hindú para “no herir sensibilidades”. Para Sánchez, la interculturalidad es “uno de los mayores tesoros de Melilla” pero también es “muy frágil”.

 

Una crisis que exige rapidez, pero también máximo rigor

 

La reciente crisis migratoria volvió a ponerlos a prueba. Peña recuerda el 30 de julio como “uno de los más importantes a nivel informativo”, con miles de entradas, numerosos frentes abiertos, problemas de cobertura telefónica y “jornadas maratonianas”.

 

En Melilla dos noches de presión en la valla, colapso del centro de menores y cierre fronterizo en plena Operación Paso del Estrecho con 3.000 viajeros bloqueados. “Es clave transmitir lo que estás viendo”, dice Sánchez, especialmente frente a “los que aprovechan para lanzar bulos y meter miedo”.

 

La rapidez, coinciden, nunca puede sustituir al rigor. Peña hace referencia a años en los que ha construido buenas fuentes y al “equilibrio entre la rapidez y el contraste” mientras que Sánchez pide “cautela y paciencia” cuando no hay datos oficiales: errar con las cifras puede “destruir nuestra credibilidad”.

 

Mucho más que fronteras y barreras

 

Los dos cuentan con trayectorias repleta de coberturas periodísticas emblemáticas que han marcado sus carreras profesionales.

 

En el caso de Peña, destacan momentos clave como los disturbios del Ángulo de 1995, el conflicto de la isla de Perejil, la irrupción del GIL en la política ceutí, la ruptura del Gobierno de la ciudad o la crisis migratoria de mayo de 2021.

 

Sánchez recuerda las crisis de las vallas de 2005 y 2014-2015, la crisis fronteriza de 2010, la tragedia del 24 junio de 2022, la pandemia, el terremoto de 2016 y la histórica visita real de 2007. Y, por supuesto, los dramas humanos de la inmigración y el apagón nacional, cuando Melilla, isla energética, continuó emitiendo y publicó material remitido desde Andalucía: “Un día muy agotador pero muy gratificante”.

Ambos quieren, además, mostrar mucho más que fronteras y barreras. Peña apela al deporte, el turismo, la gastronomía y “el carácter abierto de los ceutíes”; Sánchez, al patrimonio modernista, el recinto amurallado, las jornadas Ruiz Vadillo o anécdotas como la del musulmán que ilustra tarjetas de Navidad, publicada incluso en Japón.

 

Por último, los dos defienden la adaptación digital y el valor de la imagen. “Una imagen vale más que mil palabras”, dice Peña. Sánchez bromea: “600 en el caso de EFE”.

 

Pero, por encima de herramientas y formatos, está la vocación. “Si no te gusta el periodismo, si no es una profesión vocacional, tienes que dejarlo”, dice Peña. Y Sánchez lo resume en “ilusión”, sin perder nunca “la credibilidad, que es nuestra principal arma como periodistas”.

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