Jorge llegó como operador de gráfica, para reforzar a la empresa ante el mundial del 82, que se jugaba en nuestro país.

Acabado el mundial, pasó ya a técnica como colaborador, «aprendiz de entonces» y en plantilla desde aquel mismo noviembre.

Testigo y protagonista de todos los cambios y transformaciones de la agencia, empezó como muchos de nosotros, tirando cable, limpiando y reparando teletipos. Los últimos que puso en marcha fueron para la casa de las noticias, dónde una gran cantidad de jóvenes y niños pudieron ver parte de nuestra historia y sorprenderse de que un armatoste mecánico de cinta perforada convirtiera agujeros en palabras, todo gracias a su buen hacer.

Pronto se hizo cargo del soporte a clientes en Madrid y alrededores, tanto de Efe como de Comtelsa, germen de lo que en el futuro sería Efecom. Recorría Madrid de punta a punta , con su Mobylette o su legendario Panda negro.

Con los avances de nuestro campo, volvió y volvimos a centrarnos más en la redacción y el soporte telefónico, sin dejar de actualizarse , seguía reparando el cabezal de un T100 para el museo y siempre tenía el último antivirus o aplicación que te hacía más sencillo el trabajo.

Con alguno de los «clientes» más particulares con los que lidiamos, tiraba de skype y paciencia y lidiaba con templanza y gallardía. Siempre le decíamos «Jorge, tú amig@ al teléfono…»

No paraba de alimentar el whatsapp del CCAU con el último meme, el último chiste y el último video.

Siempre de extremos, de fumador compulsivo a cabecilla antitabaco, de su cubata en el Mylord a su mejunjes de té, «agua sucia» le decíamos todos. Pero siempre dispuesto a un bar, a cambiarte un turno o ayudarte en lo que fuera.

Nos hemos quedado de hielo y ya te echamos de menos. Pero a partir de ya, te recordaremos sonriendo y agradecidos por haber tenido de compañero y amigo a un tío tan grande.

Amigo, buen viaje.