Casi cuatro décadas lleva José María Villate en la Agencia EFE, un recorrido profesional que comenzó en Canarias y que tras pasar por Aragón, Asturias, Andalucía, Galicia y Madrid le llevó finalmente a Bilbao, donde ha pasado por seis delegaciones y la redacción central de Madrid.
Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, fue varios años colaborador de la Agencia en la delegación de Santa Cruz de Tenerife antes de incorporarse a la plantilla de EFE en 1988. “Esa fue mi escuela de formación periodística”, recuerda.
En Tenerife inició su andadura como periodista en una redacción pequeña en la que “todos teníamos que abordar coberturas en todas las materias, con poco margen para la especialización”.
Apenas dos años más tarde, en 1990, fue nombrado delegado en Aragón. Fue un salto al vacío”, dice Villate. Después de que ABC-Aragón fichara al anterior delegado y a los dos redactores de plantilla, la oficina de Zaragoza había quedado prácticamente desmantelada, por lo que hubo que empezar “casi desde cero”, incorporando becarios que ya habían demostrado su capacidad. A eso se unía su falta de experiencia “tanto en dirección de equipos como en gestión administrativa y comercial”.
De aquellos años recuerda especialmente las exclusivas informaciones sobre la Guerra del Golfo y el paso por la base aérea de Zaragoza de aviones estadounidenses que transportaban bombas hacia Morón de la Frontera para ser usadas en los bombardeos. Las informaciones de EFE, que contradecían la posición que hasta ese momento había hecho pública el Gobierno, tuvieron una gran repercusión.
Asturias, Galicia, Andalucía, Bilbao…
En 1994 cambió de Aragón a Asturias, donde permaneció más de una década. Los Premios Príncipe de Asturias eran allí el gran acontecimiento informativo anual, desde las reuniones de los jurados y el anuncio de los galardonados hasta las entrevistas y la ceremonia de entrega. En 1995, justo un año después de informar de los galardones, EFE se convirtió en protagonista al recibir el Premio de Comunicación y Humanidades por su condición de primera agencia de noticias en lengua española y su labor como puente de comunicación entre España, Iberoamérica y el resto del mundo.
Villate recuerda también los accidentes en las minas asturianas con muchas víctimas y “las reiteradas y prolongadas huelgas en la minería asturiana”, en unos años de fuerte tensión sindical.
En junio de 2005 se embarcó en un nuevo reto como delegado general de EFE para Andalucía, con sede en Sevilla. De esa delegación dependían ya las oficinas de Málaga, Córdoba y Granada, así como Ceuta y Melilla. Unas cincuenta personas dedicadas al periodismo, a las que se unía una tupida red de colaboradores, hacían posible “cubrir y articular informativamente todo el territorio”.
En los cinco años que permaneció en Andalucía se repitieron las llegadas de inmigrantes en pateras y los intentos de entrar por la valla fronteriza de Melilla. Villate recuerda aquellas coberturas como “por lo general muy complicadas”, con enfrentamientos que en ocasiones provocaban víctimas mortales. También en el campo de la gestión destaca la organización en 2007 en Estepona del II Congreso Mundial de Agencias de Noticias.
En 2010 su destino fue Galicia, donde estuvo dos años de delegado. Más tarde pasó a la central de Madrid como jefe del área de Sociedad de Nacional. También se encargó de la sección de Coordinación y fue jefe de redacción de fin de semana durante sus tres años en Madrid.
A esa etapa siguió Bilbao. Es su ciudad natal pero jamás había trabajado profesionalmente en el País Vasco. “Me pareció una propuesta interesante la delegación de Bilbao, tanto profesionalmente como en el aspecto personal”, explica. En la oficina de Bilbao tienen mucha incidencia las informaciones económicas y políticas, ya que en Bizkaia están las sedes de los principales partidos y de algunas de las empresas vascas más importantes, mientras que, en el plano cultural, el Museo Guggenheim genera “un flujo constante de información”.
Para Villate haber trabajado en seis delegaciones de características muy diferentes y haber desempeñado distintas funciones en Madrid ha sido “un gran aprendizaje”. Una experiencia que recomienda “a cualquier compañero que esté empezando su carrera profesional”, especialmente en una empresa como EFE, “en la que la movilidad de sus periodistas es fundamental”.
Cuatro décadas de cambios en la profesión
En estas casi cuatro décadas, el oficio ha sufrido además una profunda transformación a la que Villate ha asistido. En 1988, cuando se incorporó a EFE, no existían internet, los teléfonos inteligentes ni las redes sociales. “Todos los periodistas hemos tenido que cambiar la forma de trabajar por el impacto de la digitalización y la inteligencia artificial y seguimos inmersos en ese proceso”, señala.
El cambio, dice, está siempre abierto. “El trabajo multimedia y el ‘mojo’ ya se han instalado en nuestras redacciones y es un proceso que no tiene vuelta atrás. A esto se añade una evolución en la forma de acceder a las noticias por parte de los ciudadanos: el consumo de información cada vez más se mueve hacia el producto audiovisual y los periodistas hemos tenido que adecuarnos al entorno digital”, explica.
También gran parte de su carrera está ligada a la dirección de delegaciones y equipos, una responsabilidad que, según explica, no se ciñe al ámbito periodístico. “Los delegados de EFE tenemos responsabilidades de gestión económica y comercial, de representación de la empresa, aparte de las funciones puramente informativas. En realidad eso no ha cambiado”.
Dirigir una delegación implica para Villate atender por tanto distintas vertientes de la actividad de la Agencia. “No se trata solamente de hacer noticias”, subraya. La gestión económica y comercial llevada a cabo en cada área de trabajo “incide en mayor o menor medida en los resultados generales de la empresa”.
Villate hace un balance del camino recorrido desde 1988, y subraya tanto las vivencias profesionales como a las personas con las que las ha compartido. “Espero haber puesto lo mejor de mis capacidades profesionales”, dice.
Al mirar atrás señala que “el recorrido ha sido tan extenso como enriquecedor”, aunque reconoce que una trayectoria marcada por los cambios de destino también ha tenido un coste: los continuos traslados no han estado libres de sacrificios personales y familiares.
A pesar de ello, el balance que hace de todos estos años está ligado a las oportunidades profesionales que ha tenido en los distintos destinos. Se declara “un privilegiado por haber vivido apasionantes experiencias en todas las delegaciones” donde ha trabajado y “afortunado” por las personas con quienes ha compartido ese recorrido.
Villate agradece especialmente a sus compañeros, con quienes ha desarrollado una carrera que comenzó como colaborador en Tenerife y que, casi cuatro décadas después, continúa en Bilbao: compañeros que, asegura, “han demostrado su capacidad profesional y su compromiso con la empresa”.