Juan Manuel de Lara Mármol pone fin a una fructífera trayectoria profesional de más de 40 años en la Agencia EFE. Durante este tiempo, ha sido redactor y delegado en Roma, donde se especializó en la información del Vaticano, ha formado parte del departamento de Información en Madrid y ha dirigido la delegación de Andalucía. Ahora, se despide como adjunto a la dirección de la Escuela de Periodismo de EFE.
Nombrado hijo predilecto de Villa del Río (Córdoba), su localidad natal, galardonado en 2006 con el Premio “Víctor de la Serna al mejor periodista del año” por su cobertura de la fumata blanca en la elección del cardenal Joseph Ratzinger como papa Benedicto XVI y distinguido con el premio ¡Bravo! de Prensa 2014, por la “calidad y rigor” de su trabajo, Juan Lara ha reflexionado en una entrevista en EFE Escuela sobre los momentos más destacados de su carrera, el valor del periodismo de agencia y los desafíos del periodismo actual.
Pregunta: Tras más de 40 años como periodista en la Agencia EFE, ¿cómo resumes tu carrera profesional?
Respuesta: La resumiría con dos palabras: satisfacción y privilegio. Han sido cuatro décadas de periodismo, vividas con pasión, con curiosidad y con el deseo de contar lo que estaba ocurriendo en diferentes partes del mundo. Satisfacción por contar lo que ocurre con el rigor de un periodista de agencia y de la manera más sencilla para que todo el mundo pudiera entenderlo y un privilegio porque durante 42 años he ejercido de lo que me gusta, el periodismo. De pequeño quería ser periodista y es lo que siempre he hecho.
Estar trabajando durante 42 años en la profesión y hacerlo en la misma empresa, para mí es una satisfacción grandísima. En próximas fechas ya digo adiós al periodismo de agencia, pero no al periodismo, porque seguiré haciéndolo. Ser periodista es como ser sacerdote, imprime carácter, periodista se es siempre.
P: Gran parte de tu carrera se ha desarrollado en la delegación de EFE en Roma, donde, entre otras funciones, fuiste delegado y te especializaste en información sobre el Vaticano. ¿Cómo fue esta etapa? ¿Qué información de aquellos años recuerdas con más intensidad?
R: La verdad es que fue una etapa muy intensa, una etapa muy importante, porque eran los años del papado de Juan Pablo II, que duró 27 años, y cuyos últimos años fueron interesantísimos desde el punto de vista de sus problemas de salud. Y sobre todo lo que supuso su papado en la caída del Muro de Berlín, y lo que serían las nuevas relaciones de una iglesia que de nuevo salía al mundo.
De los momentos más importantes y destacados que cubrí fueron la muerte de San Juan Pablo II y el cónclave del que salió elegido el papa Benedicto XVI. En EFE dimos la fumata blanca de la elección de Benedicto XVI. Fuimos los primeros en dar la noticia y la verdad es que fue uno de los hitos más importantes en la prensa española y en el mundo del periodismo.
También fue bastante importante el seguimiento del papado de Benedicto XVI y, por supuesto, su renuncia, ya que hacía 800 años que un papa no renunciaba. Ese momento lo viví con mucha intensidad y supe que había sido un momento histórico. Además, lo pude contar al mundo de manera sencilla, con el rigor, la veracidad y la independencia que tiene que caracterizar a un periodista de agencia.
Otro de los momentos destacados fueron la cobertura desde Italia de la Guerra de los Balcanes, las cumbres de la Unión Europea o la primera visita al Vaticano de un líder comunista, como fue Mijaíl Gorbachov. Este tipo de coberturas han marcado mi trayectoria periodística.
P: Tus comienzos profesionales fueron en la delegación de EFE en Sevilla, donde regresaste después como delegado general de Andalucía. ¿Qué diferencias y similitudes encuentras entre el periodismo internacional de Roma y el Vaticano y el regional y nacional de Sevilla?
R: La diferencia es que el periodismo internacional tiene proyección a nivel mundial, es decir, que lo que ocurría en el Vaticano es del interés de todo el mundo, como fueron la muerte del papa, los cónclaves o los consistorios.
La etapa nacional y la etapa en Andalucía se basan en un periodismo más local. Es el periodismo que también interesa, el que se sigue con más intensidad. La información regional te pone en contacto con el terreno, con el territorio, vives también con mucha intensidad lo que está ocurriendo. Es un periodismo que te llega antes, como por ejemplo una manifestación, un incendio o un asesinato.
P: Desde hace más de cuatro años, has ejercido como adjunto a la dirección de EFE Escuela. ¿Por qué crees que es importante la apuesta por la formación de los jóvenes periodistas?
R: Es importante porque los jóvenes periodistas, cuando salen de la universidad, tienen teoría, pero poca práctica. El joven periodista tiene que saber cómo llegar, tiene que ser veraz, tiene que ser riguroso, tiene que ser rápido, y este tipo de cosas se aprenden en una agencia, como lo hemos ido aprendiendo nosotros.
La formación debe ser permanente y, sobre todo, en esta época, el periodista tiene que ser versátil, tiene que ser un periodista multimedia. Si es necesario en un momento determinado, el periodista debe estar capacitado para poder grabar lo que ocurre y, sobre todo, tiene que saber identificar la noticia.
Un periodista que no ve la noticia tiene un problema. Por eso, la formación permanente es obligatoria. Siempre digo que es muy importante ver cómo escriben los compañeros y leer mucho. Un periodista tiene que estar siempre leyendo, tiene que estar formándose permanentemente.
P: Desde tu llegada al mundo periodístico, ¿cómo crees que ha cambiado la profesión?
R: Han cambiado los tiempos, pero no la profesión. Yo creo que el periodista nace y se hace: las dos cosas. Lo más importante es ser riguroso, rápido y veraz.
Siempre, hace 40 años y ahora, si no sé contar la historia, no voy a llegar a ninguna parte. Tengo que saber contarla de forma sencilla, para que la entienda quien la está leyendo. Entonces, antes y ahora, tiene que ser igual. Cierto que ahora los tiempos han cambiado, tenemos una tecnología que nos ayuda, pero hay que habituarse a los cambios.
Hay que saber contar la historia, saber buscar la información, saber lo que es información y lo que interesa. Muchas veces lo que tenemos es una vorágine de información y a lo que se acaba llegando es a la desinformación. Hoy día ocurre porque hay muchos medios que nos bombardean de información y la persona no tiene tiempo de pensar y digerir la información.
Un periodista tiene que saber cómo contar la información de forma sencilla, rigurosa y atractiva. Eso, hace cuarenta años y ahora, debe ser lo mismo. La tecnología ayuda, pero es el periodista la persona que piensa.
P: ¿Cuáles dirías que son los retos que debe afrontar el periodismo?
R: Un reto siempre es saber distinguir dónde está la noticia en medio de tanta información que nos llega. Estamos elevando a la categoría de noticia cosas que solamente son anécdotas, y las anécdotas pueden valer simplemente para redondear la información.
Hay que contar lo que está ocurriendo. Yo utilizo una frase que me enseñó un antiguo director de EFE: “el muerto por delante”. Esto quiere decir que se debe contar lo importante. Luego, lo puedes adornar, pero inicialmente se cuenta lo que está ocurriendo. Este es uno de los retos que tiene que perseguir el periodista.
Por supuesto, otro reto es no dejarse engañar y no dar una falsa información. Hay que buscar y saber contar las historias. No contamos historias para máquinas; hay que saber llegar a la persona y contar la información de forma atractiva y sencilla porque muchas veces las cosas sencillas son las que más te interesan y, sobre todo, que sean noticias que te levanten un sentimiento, que te levanten una pasión.
El periodismo actual es un periodismo en el que tenemos que utilizar lo que nos ofrece la tecnología, pero sin perder nunca la humanidad.