Yolanda Salazar (Bolivia)

Es casi seguro que el mejor jugador de fútbol del mundo no sería capaz de jugar a 5.000 metros de altitud. Messi practica un juego de altura, de élite, pero no tiene previsto dar al balón en la cumbre de la imponente montaña Huayna Potosí (Bolivia), de 6.000 metros. Las cholitas escaladoras del club «Bolivia Climbing” sí son capaces, y con ellas, un equipo de la agencia EFE que estuvo contando sobre el terreno de juego – la crónica dio la vuelta al mundo- cómo se puede meter un gol en uno de los techos del planeta.

Con mi cámara de vídeo y mi cuaderno de notas y con la compañía del gran fotógrafo Martín Alipaz, el relato del viaje empezó en la fría madrugada andina.

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Varias mujeres aimaras, conocidas como las cholitas escaladoras «Bolivia Climbing», escalan el nevado Huayna Potosí para jugar fútbol a 5.000 metros de altitud

Las cholitas juegan a 6.088 metros de altitud

La travesía arrancó el 15 de septiembre a las 6:30 de la mañana. En la plaza Obelisco en La Paz esperamos a la delegación de cholitas para partir hacia la aventura. Una hora más tarde emprendimos el viaje, ellas iban en un minibús y nosotros en un taxi, en un par de horas llegamos a las faldas del Huayna Potosí, a unos 40 kilómetros de la ciudad.

El campo base estaba cubierto de un manto blanco por la nieve y la intensa neblina no nos dejaba ver la imponente montaña de 6.088 metros de altitud. Entramos al refugio y las cholitas comenzaron a alistarse y a ponerse las botas para caminar mientras guardaban en sus aguayos, un tejido andino, el equipo de montaña que nosotros no teníamos.

Ellas llevaron varios implementos que el fotógrafo Martín Alipaz y yo no teníamos. En mi caso tenía las botas, los crampones y el arnés, mientras que Martín contaba con las botas y los crampones, el guía de montaña junto a las cholitas repartieron el equipo para todos los que las acompañamos en esta travesía.

Las cholitas compartieron con todos un aphtapi, una comida comunitaria a base de papas deshidratadas, queso, habas y en ese momento decidieron cambiar los planes: inicialmente debíamos subir 6.000 metros de altitud, pero por el clima determinaron llegar a los 5.000.

Afuera del campo base las cholitas comenzaron a realizar una ofrenda a la Madre Tierra y así pedir permiso a la montaña para escalarla y luego el grupo de unas 15 personas comenzamos la travesía que duró por lo menos unas tres horas de caminata entre senderos angostos y mojados llenos de piedras y una neblina que no dejaba ver el paisaje.

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Las cholitas bolivianas, realizan un rito andino antes de escalar al nevado Huayna Potosí para jugar fútbol a 5.000 metros de altitud

Más tarde llegamos a la nieve y debíamos ponernos los crampones para subir, los guías nos recomendaron no sacar fotos ni vídeos y que nos concentráramos en el ascenso porque probablemente había grietas que estaban tapadas con la nieve fresca y nos amarraron a unas cuerdas por seguridad.

Tras una hora encontramos una planicie que servía de cancha de fútbol, las mujeres examinaron el lugar con sus herramientas para verificar que estuviera libre de grietas y luego sacaron sus camisetas de fútbol para comenzar el partido entre risas y resbaladas en el hielo, además de cuidar que la pelota no se cayera al vacío.

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Las cholitas escaladoras, posan tras jugar fútbol a 5.000 metros de altitud en el nevado Huayna Potosí.

Las mujeres jugaron más de 50 minutos y terminó 8-6 luego fue la premiación en medio de la nevada. Ellas se cambiaron e inmediatamente comenzó el descenso en el que Martín se resbaló en la nieve con los crampones, pero todo quedó como una anécdota.

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Las cholitas escaladoras «Bolivia Climbing», descienden del nevado Huayna Potosí.


Horas más tarde llegamos al campo base donde nos cambiamos y almorzamos, las cholitas empezaron a posar con unos trofeos y empezó a despejarse el paisaje en medio del atardecer. Todos estábamos cansados, pero felices de lograr ser parte de un momento tan especial, que sin duda ha sido un desafío.