Con solo 737 habitantes, La Graciosa se acostumbró desde principios de mayo a ser la avanzadilla del resto de España en las distintas fases del desconfinamiento. Ningún otro territorio del país había vivido la pandemia como la octava isla de Canarias: Ni uno de sus vecinos contrajo la COVID-19 durante el estado de alarma, ni antes, ni después.

Y así siguen aún hoy la vida en La Graciosa, con cero contagios. Ser la periferia de la periferia tiene pequeñas ventajas que afloran en el momento más inesperado.

El corresponsal gráfico de EFE en Lanzarote, Javier Fuentes, fue de los primeros periodistas en pisar La Graciosa cuando aún la Guardia Civil vigilaba el pasaje de los ferries que comunican Órzola con Caleta de Sebo para no exponer a los gracioseros a riesgos innecesarios. Embarcó tras acreditarse como servicio esencial.

Con los vecinos de la isla, Javier estrenó la fase 1, la fase 2 y la fase 3, siempre una semana por delante del casi todo el país y lo documentó todo con su cámara en tres series gráficas que dejaban constancia de cómo vivían los gracioseros eso de ser los primeros en recuperar momentos de la vida cotidiana como consumir una cerveza en la barra de un bar, bañarse en la playa por mero placer, sin justificar que hacías deporte, o simplemente sentarse en una roca a pescar.

Esas tres series gráficas de EFE abrieron decenas de espacios a La Graciosa en la prensa de toda España, donde se comenzaron a envidiar con simpatía sus calles de arena, sus intensos cielos azules y su vida pausada.

Hubo una cuarta serie gráfica en La Graciosa. Javier Fuentes regresó el 15 de junio para retratar cómo era la vuelta del turismo, el primer día en que este se autorizaba, cómo se recibía en La Graciosa a los primeros visitantes, aunque necesariamente fueran todos canarios o, al menos, residentes en las islas, porque las fronteras seguían cerradas.

El resultado fueron unas imágenes de unos jóvenes descargando sus mochilas en el muelle de Caleta de Sebo, una mujer tomando el sol en la proa del ferry durante la travesía, parejas paseando por sus caminos con vistas privilegiadas al Archipiélago Chinijo…La serie de fotos también tuvo una buena acogida ese día y al siguiente.

Pero lo mejor estaba por llegar: el 21 de julio, un mes y una semana después de tomar esas fotos, Javier Fuentes daba a la Agencia EFE su segunda gran portada del mes en los diarios de referencia en Estados Unidos, tras el éxito del compañero Jesús Diges, de Pamplona, con los «no Sanfermines» en The Wall Street Journal.

En este caso, The New York Times escogía las fotos de EFE, difundidas por EPA, para ilustrar la apertura de Canarias al turismo. «Coasts are clear. And empty», titulaba en primera, con dos fotos de EFE.