Por Esther Aguirre

Acostumbrados a estar siempre en la primera línea de la noticia, los reporteros de EFE TV creían haberlo visto casi todo, pero lo que nunca se habían imaginado era tener que sumar, al peso de su cámara, la carga emocional derivada de la crisis del coronavirus.

Un doloroso peso que ha tenido que soportar estos días Juan Yagüe, quien, a pesar de sufrir probablemente uno de los momentos más tristes de su vida, no se ha dado una tregua y ha ido a trabajar como siempre. Es lo que tiene vivir en tiempos de pandemia: la procesión va por dentro y la profesionalidad también.

Algo de lo que a buen seguro se enorgullecía la madre de Juan, quien el pasado 30 de marzo se encontraba grabando las banderas ondeando a media asta y el minuto de silencio en la madrileña Puerta del Sol por los fallecidos a causa del COVID-19, cuando recibió una llamada de la residencia de ancianos donde vivía para comunicarle que había muerto a causa de este virus demoledor.

A pesar de esta terrible vicisitud, este profesional ha seguido adelante, consciente de que la extraordinaria labor que está desempeñando todo el equipo de EFETV es imprescindible para mantener bien informada a una opinión pública desnortada y contrariada por el devenir de los acontecimientos.

En esta encrucijada, la labor de la Agencia EFE, como servicio público que es, se antoja especialmente necesaria, de ahí que la actividad informativa de este departamento -uno de los pocos que mantiene todavía un pequeño retén en la Central- lejos de relajarse, se mantenga en un punto álgido.  Reporteros, redactores y productores se están empleando a fondo para no dejar de engrasar la maquinaria. Son el fiel reflejo de #EFESiempreEstá, pero además ellos están ahora físicamente, no  han abandonado la sede.

Sacrificio personal

Si alguien sabe de esa intensidad informativa es Lucía Fonseca, una todoterreno e intrépida reportera de EFETV -en ocasiones especialmente incómoda por su destreza preguntando -, a la que, si buscas, es muy fácil de encontrar: siempre está donde está la noticia. No se le escapa una. Y es que ella, como amante de su trabajo que es, lleva la profesión en la sangre.

Por eso, haciendo un gran sacrificio personal –no en vano lleva más de cuatro semanas sin ver a sus hijos-, no ha dejado de salir a la calle. Eso sí, a pesar de ser veterana en estas lides, admite que siente “miedo” y que, en más de una ocasión, se le han saltado “lágrimas haciendo entrevistas”.

Provista de guantes y mascarilla, que tuvo que comprarse al principio ella misma por 15 euros para poder trabajar los primeros días -la empresa le proporcionó el material después-, y con la precaución exigida para sortear el virus, sale cada día de su casa a cubrir lo que es necesario; el día que no hace falta, trabaja desde casa, al igual que hacen el resto de sus compañeros.

Para Fonseca, estos días están siendo muy extraños, diferentes a todos los que había vivido hasta ahora, y eso que, a lo largo de su trayectoria profesional, ha tenido que enfrentarse a situaciones emocionalmente duras, al igual que su compañero José Antonio Gallego, que también estos días está cubriendo información en los puntos neurálgicos.

Estos momentos, aunque no son comparables con los actuales, le recuerdan al 11M: el silencio, el miedo, la tristeza, la incredulidad, la solidaridad, Atocha…

Los productores, a pleno rendimiento

Pero el departamento de TV no estaría del todo representado sin la voz de un productor, otra de las piezas imprescindibles en el engranaje de esta sección. Ricardo Legidos, es uno de ellos, y para explicar su trabajo emplea cinco palabras.

“Somos conseguidores” de muchas cosas, “adiestradores” de esos clientes insaciables; “alimentadores” de esa bestia insaciable llamada envío satélite; “malabaristas”, intentando recibir todo lo que se pueda con unos medios y un personal muy ajustado, y “telefonistas”, informando a unos y a otros de lo que tenemos.

Y una vez aclarado todo el ingente trabajo que desarrollan y ante la terrorífica situación que vive el país, Legidos se queda con lo positivo: “trabajar en estas circunstancias hace que te enfrentes a situaciones nuevas y te obliga a buscar soluciones imaginativas”.

“Nos han sacado de nuestra zona de confort y estamos demostrando que debajo de muchos años de experiencia, lo que nos va es el rock and roll, y que estamos muy vivos”, bromea.

Otro aspecto positivo es que el coronavirus ha puesto a prueba a todas las empresas a la hora de implantar el teletrabajo y ha evidenciado que “es más que posible, siempre y cuando el trabajador disponga de las herramientas esenciales”.

Pero si hay otro aspecto positivo que se puede extraer y en lo que todos coinciden es “el compañerismo” que se palpa en los momentos más difíciles, no sólo en televisión, sino también con el resto de profesionales de la Casa. También con los de fuera.

Valentía y profesionalidad

La directora del departamento, Marta Cerame, deja clara su “admiración” por el trabajo que está desarrollando todo su equipo: “Productores, cámaras y redactores, cuya profesionalidad y valentía hacen que EFETV sea hoy más que nunca, pero como siempre, imprescindible”.

Para avalar esa afirmación, Cerame destaca que las imágenes de EFE en todo el mundo “llenan los informativos de las principales televisiones nacionales e importantes medios internacionales”, lo que demuestra que la agencia “es esencial para sus clientes”.

Y lo es, añade, en un momento en el que el consumo audiovisual en televisión y, a través de internet, se ha disparado por el obligado confinamiento que sufre la población mundial.  “Sólo un dato, según Kantar Media: Marzo de 2020 se ha convertido en el mes de mayor consumo de televisión de la historia de España, con un total de 282 minutos de persona/día», concluye.

Mientras tanto, todos los compañeros de la Casa trasladamos nuestras más sentidas condolencias y nuestro cariño y apoyo a Juan Yagüe en estos duros momentos, por supuesto también al resto de trabajadores que hayan perdido algún familiar y amigo en esta pandemia.