Álvaro Mellizo

La ocasión no ha podido ser más solemne ni el momento político más oportuno para que las noticias de la Agencia Efe y el trabajo de sus periodistas – Fernando Gimeno, en este caso – entren de primer plano en la agenda política del Perú.

La manera no ha podido ser tampoco más clara y directa, ni el auditorio menos selecto, ni el canal menos prestigioso.

De hecho, es difícil encontrar un escaparate mejor para una información de Efe, ni para el buen hacer de sus periodistas. Ni para demostrar que el contenido de Efe puede marcar la agenda.

Mirtha Vásquez, primera ministra del presidente Pedro Castillo, compareció este lunes 25 ante el pleno del Congreso peruano para presentar formalmente su plan de gobierno y solicitar el voto de investidura de la cámara, un paso clave en la práctica política del país andino para el ejercicio del poder.

Ante ella, los congresistas, en su mayoría opositores, debían valorar el programa y votar si aceptan o no al gabinete propuesto por esta política progresista, en una decisión con importantes consecuencias para la estabilidad política del país.

Discurso de investidura con alusiones a EFE


En ese contexto, y con toda la atención política y mediática de Perú puesta en el discurso de investidura, en la delegación de Efe en Lima pudimos escuchar con gran orgullo cómo el nombre de EFE, de sus informaciones y de sus periodistas protagonizaba el mensaje.

Vásquez abordaba el asunto de la ciencia y la tecnología, y lo vinculó con la tragedia de la fuga de talentos, que en muchos casos afecta con vehemencia a la comunidad LGTBIQ peruana, que vive en una sociedad conservadora y poco tolerante con las diferencias pese al costo humano – y económico – que eso supone.

Y allí recordó a todos una información que Gimeno realizó hace unos meses precisamente sobre la fuga de talentos peruanos a causa del acoso que sufre la comunidad LGTBIQ.

«Y en efecto, un artículo publicado este año en la cadena EFE, desarrolla esta problemática, pero uniéndola a la precaria tolerancia e inclusividad que todavía existe en nuestro país hacia científicos y especialistas de distintos rubros que pertenecen a la comunidad LGTBQ+, evidenciando que no solo es la ciencia lo que importa poco al aparato estatal sino también la necesidad de construir una nación igualitaria. ¿Cómo esperamos progresar si seguimos manteniendo ciencia y derechos humanos en la cola de nuestras prioridades?», dijo Vásquez.


La información ya fue un éxito en su momento y se publicó tanto en medios locales como foráneos, por su contenido humano, su calidad informativa, y su relevancia social, económica y política.

“Quise rescatar un estudio que se publicó en 2020 y al que nadie había hecho caso. Nunca se trató el problema ni se había visto de qué forma el hecho de que la comunidad LGTBI no tenga ningún derecho en Perú afecta el talento y la economía. El reto fue buscar los casos para darle un rostro a estos datos que había en el estudio, pues lo importante era darle cara al fenómeno”, nos cuenta Gimeno (Valencia, 1988).

Escuchar su nombre y la mención a su trabajo en boca de la primera ministra ha sido una “grata e inesperada” sorpresa, y un hecho que “motiva”.

“Al menos sientes que el trabajo que uno hace merece la pena y llega a espacios de poder, como es en este caso la cabeza de un gobierno. Sientes que hay repercusión, que es algo que muchas veces no podemos ver respecto a nuestro trabajo. Pero esta vez puedes ver cómo el trabajo puede ayudar a resolver problemas. Eso motiva, mucho, a hacer más y mejores cosas”, acotó.