“No hay tierra sagrada para los vencidos”, de la editorial Blume, es el título del nuevo libro que ha publicado el periodista Javier Martín, delegado de EFE en Túnez, Libia y Argelia, con el que pretende ayudar a sus lectores a comprender lo que ocurre en la amplia región que conforma el norte de África y el Sahel, convertidos en los últimos años en la frontera sur de Europa, y desterrar una “imagen distorsionada de la migración”.

El libro, el sexto que publica Javier Martín, es fruto de un trabajo realizado durante los dos últimos años con el fotógrafo Ricardo García Vilanova, en el que reflexiona sobre los diez años de la guerra de Libia, la migración irregular, el contrabando, el desembarco de los mercenarios extranjeros, el extremismo yihadista, los rescates en el Mediterráneo y la economía corsaria que articula y explica el Sahel y el norte de África.

“No hay tierra sagrada para los vencidos” recorre de forma íntegra la ruta de la migración irregular desde las selvas del norte de Camerún; pasando por los desiertos de Burkina, Níger, Argelia y Mali, la guerra en Libia, las playas en Libia, Túnez, Argelia y Marruecos y los barcos de rescate en el Mediterráneo.

En él; trata de hablar con todos los protagonistas “de una ruta plagada de egoísmo, ambición, avaricia, solidaridad y violencia que desde hace casi un lustro está considerada la más mortífera del mundo”; dice el periodista. Confiesa que es uno de los libros que más ha disfrutado escribiendo, a pesar de las “muchas dificultades” a las que se ha enfrentado; incluido el covid-19, que ha retrasado casi un año su publicación.

Entre otras cosas; por todos los viajes que ha tenido “el privilegio”; de hacer a Níger, Mali, Argelia, Libia, Burkina Faso, el Sahara Occidental e incluso en el barco de rescate «Aquarius» en el Mediterráneo. Por las entrevistas; algunas muy duras en lugares muy remotos, y por la gente que se ha encontrado por el camino, en el desierto y en el mar; “migrantes, cooperantes, señores de la guerra, líderes de bandas mafiosas, guerrilleros y simples ciudadanos que sufren el dolor de la guerra en esta zona del mundo; que cubre para EFE desde hace seis años; apostilla.

Se trata de un libro diferente a los anteriores; que apuesta de forma decidida por el reportaje como lenguaje narrativo. “Creo que el periodismo de hoy para ser efectivo, para satisfacer lo que las viejas y nuevas generaciones demandan, debe combinar información rigurosa, directa y escueta con los grandes reportajes de texto, bien trabajados sobre el terreno, en soporte multimedia”; señala.

El libro habla también de fútbol; su otra pasión, que “se ha convertido en un nuevo esperante en África”; como dice el periodista, que cuenta que el eje que lo articula es la historia de tres jóvenes que conoció durante los últimos diez años en la región. Tuvieron que salir de sus casas en fechas diferentes (2011, 2015 y 2018); por razones similares y un sueño común: llegar a Europa y convertirse en futbolistas.

Da voz a mujeres que han sufrido la violencia o cayeron en las garras del Estado Islámico. Pero sobre todo; muestra con amplitud dos asuntos que sacaron en exclusiva en la delegación de EFE; la acción de las mafias dedicadas al contrabando de todo tipo (armas, personas pero también combustible), que han impuesto un modelo de economía corsaria, y la privatización de la guerra con el uso de miles de mercenarios extranjeros, muchos de ellos sirios.

El libro; que también se editará en inglés a lo largo del primer semestre de 2020, forma parte de un proyecto multidisciplinar en el que ha trabajado con el fotógrafo Ricardo García Vilanova, que colabora con el New York Times y al que conoce desde que en 2010 coincidieran en Libia durante la caída de Gadafi. En enero sale su libro; The Libyan Crossroad (Blume), con las impactantes fotografías que él tomó durante estos viajes por unas de las zonas más conflictivas del planeta.

Ambos han contado con la ayuda de la Federación de ONG catalanas; Lafede y otras como Novact, Sos Mediterránee, Médicos sin Fronteras y Open Arms; que les abrieron sus puertas.